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lunes, 16 de julio de 2012

Brasil - "10 años de FAO, por la contrucción de CAB"


Hacia la Coordinación Anarquista Brasilera!
En el inicio de 2002 reempezava de manera más lúcida un proceso de articulación nacional para el anarquismo organizado con inserción social en Brasil. Hace diez años, fue creado el Foro del Anarquismo Organizado (FAO), con el objetivo de articular grupos regionales y también luchar por la construcción de una organización anarquista brasilera dotada de un proyecto político común. Hasta hoy, venimos avanzando en este proceso con la consolidación de organizaciones especificamente anarquistas en algunos estados.
En el inicio de 2002 reempezava de manera más lúcida un proceso de articulación nacional para el anarquismo organizado con inserción social en Brasil. Hace diez años, fue creado el Foro del Anarquismo Organizado (FAO), con el objetivo de articular grupos regionales y también luchar por la construcción de una organización anarquista brasilera dotada de un proyecto político común. Hasta hoy, venimos avanzando en este proceso con la consolidación de organizaciones especificamente anarquistas en algunos estados.
Modestamente, contribuímos para poner el anarquismo en el campo de la lucha de clases tomando parte importante en luchas de la ciudad y del campo, con presencia en distintos localidades del país. Actualmente, contando con la participación y incidéncia en más de diez estados brasileros, decidimos dar un paso a frente en el proceso nacional con la creación de la Coordinación Anarquista Brasilera (CAB). No estamos creando una mera sigla o algo aparente sin correspondéncia con la realidad. Por lo contrário, decidimos por la coordinación de organizaciones anarquistas especifistas pues necesitamos de una organicidad que sea correspondiente a nuestra capacidad y necesidad de intervenir en la realidad brasilera con perspectiva de cambio en prol del proyecto socialista y libertario.
Estaremos realizando en este año de 2012 un Congreso Anarquista con delegaciones de las organizaciones regionales que iran fundar la CAB y hacemos una invitación a las organizaciones anarquistas internacionales para que participen de las actividades seguientes en Río de Janeiro:
- 9 de Junio – Debate sobre la Organización Específica Anarquista com los compañeros de la Federación Anarquista Uruguaya y de la Coordinación Anarquista Brasilera. (inscriciones: secfao@riseup.net)
- 10 de Junio – Acto Publico de lanzamiento de ça
CREAR UN PUEBLO FUERTE!
Declaración de Princípios y Intenciones del FAO

lunes, 28 de mayo de 2012

Historia de la FAU: el anarquismo uruguayo en las luchas sociales, Uruguay (1970)

Lo siguiente es una modesta compilación de 2 textos que saca la organización sobre su historia. El Primero publicado en ocasión del 50 aniversario de la misma y el segundo para el reciente 55 aniversario. 



50 años de la Federación Anarquista Uruguaya

Breve Historico

La historia de FAU se vincula con otra historia: la del anarquismo en el Uruguay que arranca ya desde la década de 1870. Es el anarquismo fundador de la mayoría de los primeros sindicatos; su prensa es quien difunde las nuevas ideas socialistas y libertarias en nuestro país; es fundador de la primera Federación obrera; sus ideas y prácticas revolucionarias dejan una impronta en la historia del movimiento popular donde algunos de sus rasgos perduran hasta nuestros días.

Precede a la FAU esta historia y lo que hay concretamente de expresión libertaria en la década del 50: presencia en sectores obreros y estudiantiles. Habla de ello la lucha antifacista y tercerista en el medio universitario, una serie de conflictos obreros con incidencia de acción directa y poco más adelante la lucha de los gremios solidarios de 1951-52.

La FAU es fundada en octubre de 1956 y en ella confluyen militantes sindicales, barriales, así como sectores juveniles y estudiantiles agrupados en las Juventudes Libertarias, también algunos militantes españoles refugiados aquí.

La nueva Organización, como intento de organizar políticamente a los anarquistas uruguayos deber actuar en un país y en un continente que comienza a verse sacudido por la crisis y por la profundización de la lucha popular, y donde la ingerencia imperialista, especialmente la de Estados Unidos, se hace cada vez mayor y enfrenta crecientes resistencias. Está la reciente instrumentación yanqui de golpe de estado contra los planes de reforma en Guatemala. Son también los años de la "guerra fría", de la invasión a Hungría por las tropas rusas, de la intervención franco-anglo-israelí como respuesta a la nacionalización del Canal de Suez y de las triunfantes guerras de liberación contra el colonialismo en Africa y Asia.

La FAU se desarrollará anclada en la tradición revolucionaria bakuninista, en las posiciones organicistas que tuviera Malatesta uno de sus portadores más reconocidos, en experiencias y epopeyas de la Revolución Española, de cierta influencia clasista del anarcosindicalismo y tomando la tradición de los métodos de acción directa. Al mismo tiempo, la Organización y sus militantes son conscientes de que su actividad se debe desarrollar en un continente y en un país con las características específicas de lo que comienza a ser llamado Tercer Mundo. Nuestra militancia tiene presente el momento histórico, el nuevo contexto en el que debe desarrollar su acción, la necesidad que ello conlleva de ubicar los problemas de este tiempo, con cabeza propia, para operar en consecuencia.

Va estudiando temas, desarrollando su accionar, sorteando dificultades, teniendo aciertos y errores en esa fluida lucha social que un momento histórico revuelto plantea. Una obsesión lo empuja: poner en escena una propuesta y una ideología que considera totalmente vigente. Vendrán dificultades internas que serán rápidamente superadas y que no impiden la continuidad de la estrategia libertaria diseñada.

Para la burguesía un modelo de país entra en crisis y se intentará el reacomodo suprimiendo derechos y conquistas obreras y populares. La represión se intensificará y será en tal coyuntura un instrumento principal de la estructura dominante para efectivizar el modelo que le permita seguir adelante con sus brutales privilegios. Desde el poder un giro hacia la derecha intenta avanzar a fondo. Los enfrentamientos populares a la regresión y represión se hacen frecuentes. Frente a la situación que se vive cree la Organización necesaria la adopción de formas organizativas que le permitan llevar adelante las diversas actividades que encara: públicas algunas y también semiclandestinas o clandestinas otras. Un Decreto del gobierno declara ilegal a la FAU, junto a otras organizaciones, a fines de 1967. Esto no toma de sorpresa a la Organización y puede entonces continuar el conjunto de su acciones, incluso aumentar su crecimiento.

Mantuvo entonces una actividad regular y en aumento su incidencia político-social hasta el momento mismo de la llegada de la dictadura. Desde 1964 en adelante su coherencia y eficacia resultó mucho mayor. Fue creadora y dinamizadora de frentes de trabajo que lograron presencia y peso a nivel nacional, fundamentalmente a nivel de su capital. Participó activamente en la fundación de la CNT. Coordinó internamente y con otras fuerzas su participación en el importante Congreso del Pueblo. Hizo el llamamiento para la creación de la Tendencia Combativa. Integró el Coordinador, organismo con preferencia de lucha armada, con organizaciones como MLN, MIR y otros.

Participó, junto a otras fuerzas políticas, en un diario de cierta relevancia: "Epoca", que expresaba a la izquierda de tono combativo. Jugó FAU parte activa en la elaboración de un documento que permitiera una acción conjunta, en importantes zonas estratégicas, a estas fuerzas que integraban el diario.

Sufrió diversos golpes, compañeros presos y torturados, la propia organización legalmente perseguida durante casi cuatro años. Hasta 1971 la FAU realizó su actividad desde una situación de clandestinidad. En este periodo alguno de sus locales clandestinos cayeron y algunos de sus militantes tuvieron que actuar totalmente en la clandestinidad pues aparecían públicamente requeridos. Por momentos tuvo a más de la mitad de su Junta Federal detenida en cuarteles.

La FAU que ya había logrado desarrollar formas organizativas y de actividad que le permitieron mantener su funcionamiento, ya sea en los distintos sindicatos donde nuestros militantes actúan, en los organismos de dirección de la CNT, en el movimiento estudiantil, en tareas políticas, de acción directa armada, en la lucha ideológica contra el reformismo y el colaboracionismo obrero, fundamentalmente expresado por el Partido Comunista. Logra sacar y distribuir su prensa semanalmente durante todo el tiempo de clandestinidad: "Cartas de FAU". También en condiciones de clandestinidad realiza eventos internos consultivos y resolutivos, incluso de cambio en su Junta Nacional. De no menos importancia es la discusión y acuerdos puntuales con otras fuerzas revolucionarias; manteniendo nuestra independencia ideológica y política. Es de destacar que en este periodo, la Organización tiene un importante crecimiento. En 1968, ya en la clandestinidad, después de una decisión orgánica que previamente realiza evaluaciones estratégicas, a iniciativa de nuestro militantes, distintos grupos obreros y estudiantiles dan vida a la ROE (Resistencia Obrero-Estudiantil) que actuará con amplitud pero también como frente externo y de masas de la proscripta FAU. En la ROE actúan militantes de FAU con distinto grado de responsabilidad en la dirección de los sindicatos tales como industria del caucho, gráficos, bancarios, del gas, puerto, industria metalúrgica, textiles, industria química, refinerías de petróleo, transporte, sanidad, industria alimenticia, ferrocarriles, empleados de la Universidad, etc. Los estudiantes son fuertes fundamentalmente en el Instituto de Magisterio, entre los estudiantes de Enseñanza Secundaria, pero débiles en la Universidad donde sólo están presentes en pocas Facultades (Humanidades y Medicina).

El peso de la Organización en el movimiento obrero y popular reviste importancia. Marca una línea de trabajo combativo y cuestionador del sistema. Fue puntal del trabajo de Tendencia que nucleara a los partidarios de formas de trabajo no burocráticas, participativas y movilizadoras. No descuidó la polémica con el reformismo, fundamentando permanentemente el porque‚ de su accionar político distinto.

Paralelamente a la actividad de masas, a determinada altura, actuará la OPR (Organizaci¢n Popular Revolucionaria), aparato armada de la FAU que llevará adelante con bastante éxito una serie de acciones (sabotajes, expropiaciones económicas, secuestros de dirigentes políticos y patronales particularmente odiados por el pueblo, apoyatura armada a huelgas y ocupaciones de fábricas, etc.). La FAU inserta su acción armada en una óptica político e ideológica muy distinta de la de la mayoría de los movimientos de liberación latinoamericanos, en gran medida influenciados por el castrismo cubano y los teóricos del "foco guerrillero". El accionar de la FAU a través de la OPR tiene más bien algún parentesco con el de los compañeros de los grupos armados españoles vinculados a la FAI (Federación Anarquista Ibérica) de la década de los 20-30. Claro está que acusando recibo adecuado del contexto histórico que debe enfrentar y de la articulación global que deben tener sus distintas instancias militantes.

Se establece para el aparato armado sólo autonomía táctica, todos los operativos político-sociales son resueltos por la instancia política global. Se estima que su desarrollo y el tipo de violencia que ejecute deben guardar relación con el desarrollo de la lucha global del movimiento obrero-popular en el país.

Se procura evitar niveles de violencia que queden fuera de contexto y aislen. Al mismo tiempo se toman una serie de medidas de funcionamiento para prever y con miras a evitar deformaciones "militaristas". Combatir toda cultura de obediencia. El país sufre una profunda crisis económica y política, la "clase política" no da repuesta a los problemas urgentes que el mantenimiento del sistema plantea. Hay en el país ya instalada una dictadura constitucional. El movimiento obrero-popular responde ante quite de libertades y derechos. Organizaciones de combate marcan cierta presencia. Es todo un periodo de fuerte represión y enfrentamientos sindicales y populares. Entra el Ejército en escena y hegemoniza la represión. En diferentes lugares, también en el Parlamento, hay denuncias de brutales torturas en los cuarteles. Las llamadas “Fuerzas Conjuntas” (Ejército y policía)suman a su labor de represión física una labor de tipo ideológico, tratan de difundir confusión y miedo a través de comunicados puestos en los distintos medios de comunicación que utiliza. En dos o tres meses la represión prácticamente desmantela el MLN (Tupamaros). En un marco inseguro y de descenso de las luchas, con eminente amenaza de dictadura, la Organización evalúa la situación y considera necesario replegar parte de su fuerza. Hay en ese momento una treintena de compañeros en condiciones de clandestinidad. Los compañeros de OPR se cuentan entre los primeros que la organización evacua. Ellos se encargarán en lo inmediato, en la Argentina, de lograr los medios económicos para una lucha contra la dictadura que se prevé larga. Se estima que la Organización debe tomar las medidas pertinentes que permitan durar en el tiempo. “Durar haciendo, durar luchando” se dirá por ese entonces. En Junio de 1973 con la implantación de la dictadura militar, se completa el proceso de tiranización del país en un continente marcado por la presencia de dictaduras militares en Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay, etc. Ya en ese momento centenares de presos políticos pueblan las cárceles de Uruguay, la mayoría de las organizaciones revolucionarias han sido diezmadas. La FAU vuelca todos sus esfuerzos en la huelga general que durante quince días paralizará el país. Debe redoblar esfuerzos ya que la fuerza mayoritaria, el PC, repliega, en ese momento, gran parte de su fuerza militante y procura determinado diálogo con los militares. La huelga general sobrevive en la memoria de los trabajadores uruguayos como ejemplo de su decisión de lucha.

En estas condiciones, la FAU ordena ahora la evacuación de la mayoría de sus militantes hacia Buenos Aires, donde ya se encuentran los "más quemados", parte de la Junta Federal y los compañeros de la OPR, con la intención de iniciar desde ahí las tareas políticas que impone la resitencia contra la dictadura. En parte del año 73 y durante 74 y 75 la Organización desarrolla una importante labor desde la Argentina. Apuntalando el trabajo en Uruguay, logrando los medios materiales necesarios para sostener una larga resistencia. Militantes en Uruguay y militantes en el exilio ven a la Organización como una expectativa real. Comienza en ella en estos años un proceso hacia una apertura política que de cabida a mucha militancia que no procede del anarquismo. Un Congreso definirá una posición que apunta a tal objetivo. De cualquier manera se mantiene una estrategia de intención revolucionaria, antielectoralista y de matriz libertaria. Pero la situación Argentina se deteriora rápidamente. En setiembre de 1976 los militares toman el poder e instauran allí una brutal y genocida dictadura. Acorralados por la represión de los servicios especiales del ejército argentino y del uruguayo, operando el Plan Cóndor, una cincuentena de compañeros son asesinados y “desaparecidos”, luego de soportar indescriptibles torturas, otros tantos son condenados a largos años de prisión. Dentro de los asesinados se encuentran compañeros viejos de decisiva gravitación para el accionar del conjunto de la organización, por ejemplo Gerardo Gatti, León Duarte, Alberto Mechoso. Compañeros de formación intelectual y emotiva anarquista. El gran golpe sufrido genera dispersión, confusión y sensación de derrota. Una gran pérdida humana y militante que dejará profundas huellas en esta historia. La FAU, llevando en sus entrañas aquel periodo de lucha y en el mejor de los recuerdos a aquellos compañeros caídos seguirá el derrotero libertario hasta nuestros días.

Cae la dictadura y hay amnistía de presos políticos. La FAU se reorganiza en 1985.Con compañeros que han estado luchando en el país en los últimos años de la dictadura y que han tenido como referente primordial a FAU; con compañeros que salen de la cárcel después de muchos años de prisión y que han mantenido su definición anarquista de siempre; con compañeros que llegan del exilio con la disposición de continuar su militancia libertaria. En Marzo de 1986 se realiza el 7º Congreso, primero en esta nueva situación. Al tiempo que analiza la nueva coyuntura que le toca enfrentar se da su Carta Orgánica y Declaración de Principios. Documentos todos que se articulan a esta nueva realidad, envueltos en una concepción de ruptura y de propósito socialista libertario. Los modelos económicos y sociales llevados adelante por la dictadura, cuyos diseños fundamentales vienen desde una estructura imperial de dominación, han creado una enorme pauperización de los sectores populares y extendido la marginalidad, la exclusión. Y también la acción se deberá ahora realizarse en medio de una izquierda cada vez más institucionalizada, con menos confianza en la lucha, con altos componentes ideológicos de derrota, que centra la acción dentro de los parámetros y mecanismos del sistema capitalista.

En este marco de una miseria que ha crecido en el medio obrero-popular hay nuevas expresiones de descontento y urgentes reivindicaciones: luchas con los desalojos, por tierra para edificar, por trabajo, por mantener fuentes de trabajo, por mejoramiento de la atención de la salud, por mejores condiciones en la enseñanza. Los clásicos barrios obreros se han transformado básicamente en exbarrios obreros y la desocupación o el trabajo precario es lo dominante. Los barrios, en este nuevo contexto habilitan un importante trabajo regional. La FAU encara inmediatamente a su reorganización un trabajo en el medio sindical, barrial y estudiantil. Todo ello sin descuidar su tarea interna de reconstrucción y armado de su infra que ha sido diezmada en el periodo dictatorial.

Apenas iniciada su reorganización debió enfrentar la represión, tres de sus militantes fueron encarcelados y procesados. Una campaña intensa y sostenida fue la respuesta inmediata, campaña que contó con la solidaridad de organizaciones libertarias internacionales. Esta lucha fue factor de primer orden para lograr la libertad de los compañeros. De ahí en más la Organización ha tratado de estar participando o apoyando las diversas luchas populares: obreras, por vivienda, por salud, por trabajo, por educación, en defensa de DD.HH:, contra la desocupación de fábricas, contra diversas represiones. Junto a la población en las importantes movilizaciones contra las privatizaciones que enfrentaba al modelo neoliberal.

En lo orgánico la estructura federal funcionó adecuadamente para potenciar las distintas instancias de acción. Los Congresos fueron evaluando el trabajo militante y ajustando la estrategia a los tiempos que trascurren. El Federal y Secretariado fueron los encargados de aplicar las resoluciones generales al terreno concreto, fluido, de las coyunturas que se iban presentando. La propaganda estuvo a cargo de distintas expresiones: revista, periódico, murales, carro parlante, manifiestos y volantes. Casi todo editado en la imprenta de FAU. Los actos públicos, primero en teatros y después en la calle han contado hasta el momento con buena concurrencia. La militancia de FAU en los Ateneos barriales, con actividad regular, intensifica su accionar en oportunidad de los 1º de Mayo, convocando en los últimos tiempos a una coordinación que nuclea a miles de personas en una manifestación obrero histórico que recorre varios kilómetros.

Tiene resuelto, y ha hecho esfuerzos en tal sentido, de trabajar en pos de una coordinación regional libertaria. El CALA fue una expresión de esta inquietud. Los resultados no han sido del todo efectivo hasta el presente, pero las coordinaciones realizadas han arrojado algunos resultados favorables y aún hoy esta viva esta idea en quienes participaron en el CALA. Desde hace 10 años se mantiene una coordinación regular y en los últimos años orgánica con la Federación Anarquista Gaúcha.

Las relaciones internacionales con el campo libertarios son fraternales, al tiempo que se han priorizado aquellas que los años y lo hechos han ido marcando como más afines política y socialmente.

En distintas instancias orgánicas y especialmente en Congresos se han ido analizando categorías conceptuales y fenómenos relacionados con la etapa y la coyuntura. Procurando munirnos de aquellas herramientas teóricas que den mayores posibilidades de acierto a nuestra acción. Con la certidumbre en nuestro propósito socialista y libertario, con aciertos y errores, hemos atravesado todo un tiempo. Un tiempo de lucha con un ideal a la vista. Muchos queridos compañeros fueron torturados, encarcelados, asesinados y “desaparecidos” y son ellos un acicate permanente en la memoria y ánimo de la Organización. Hemos perdido hace poco otros viejos y queridos compañeros que estuvieron toda su vida política en la FAU, tales, por ejemplo, los casos de “Perro” Pérez, “Santa” Romero, Roberto Larrasq, Carlos Molina, Andrés Medina, también ellos son un ejemplo y referente permanente. Una militancia joven ha venido llegando a la vieja organización y levantado su bandera rojinegra y su espíritu de pelea, ella va asegurando su continuidad histórica. Distinta gente, distintos tiempos, los mismos sueños.


Arriba los/as que luchan! Viva la FAU!


Una historia de FAU para pisar el presente, Juan Carlos Mechoso
Salud compañeras y compañeros
Son muchos los recuerdos, son bastantes.  Para mí ha sido un orgullo el haber pertenecido a esta Organización. El haber podido convivir militantemente en este largo trayecto con distintas generaciones. Estar en un colectivo consecuente, donde se aplicaba lo que se acordaba, llevando siempre adelante prácticas de intención revolucionaria en pos de socialismo y libertad.
Recuerdos que contienen alegrías y dolores militantes. Y justamente antes de seguir adelante quiero mencionar algo sobre dolores que recientemente nos golpearon duro. Se nos fueron compañeros que ahora mismo queremos recordar:  Ricardo Capano, al petiso WashingtonLa Paz,  Alcides Sosa, yla Petisa CeciliaUribarri.  Expresemos todos con un aplauso nuestro cariño y reconocimiento militante para todos estos queridos compañeros.
Trataremos de reiterar en un breve repaso algo de la historia de nuestra Organización. Sí,  fue en octubre de aquel 1956 que se fundó la FAU.  Surgía de esta forma nuestra FAU como intento de los anarquistas uruguayos de organizarse políticamente.  Por el momento en que se constituye debe  actuar en un país y en un continente que comienza a verse sacudido por la crisis y al mismo tiempo por la profundización de la lucha popular.
Pues en el contexto en que nace están las duras luchas anticoloniales y en lo nacional la fuerte crisis económico-social. Es Momento aquí en el que hace agua el modelo llamado “sustituto de importaciones” y en el que se va terminando el populismo de Luis Batlle.  Los conflictos obreros van en aumento y muchos de ellos tienen buena dosis de combatividad.
Desde el Ateneo Libre la militancia de FAU impulsa un planteo que realizan compañeros que militan en la Federación de la Carne para un llamamiento a concretar un organismo único para la clase trabajadora. Convocatoria que se realiza y que en un primer momento tiene bastante éxito y que dejará sus efectos positivos.
Momento también donde la ingerencia imperialista, especialmente la de Estados Unidos, se hace cada vez mayor y enfrenta crecientes resistencias. Está la reciente instrumentación yanqui de golpe de estado contra los planes de reforma en Guatemala. Son también los años de la “guerra fría”, de la invasión a Hungría por las tropas rusas (que arrasa con cualquier expectativa sobre eventuales transformaciones del sistema luego de la muerte de Stalin), de la intervención franco-anglo-israelí como respuesta a la nacionalización del Canal de Suez y de las triunfantes guerras de liberación contra el colonialismo en Africa y Asia.
Tiempos revueltos se decía por entonces y hoy el término vuelve a repetirse. Pues tenemos ahí a pueblos que en diferentes partes del mundo se levantan, ganan las calles y dan peleas. La llamada primavera árabe y unos años antes varios pueblos Latinoamericanos.
Por ejemplo los levantamientos de tipo insurreccional en Bolivia. Hoy los llamados Indignados, están también en los propios países llamados desarrollados: Europa y EE.UU. De estos levantamientos populares se destaca especialmente el M15 en España. Entonces tiempos revueltos ayer y hoy. Pueblos que no están quietos ni aceptan ningún fin de la historia.
Regresando a nuestra historia. Es entonces que a la FAU que surge, la integran militantes que son conscientes de que su actividad se debe desarrollar en un continente y en un país con las características específicas de lo que comienza a ser llamado Tercer Mundo. Nuestra militancia tiene presente el momento histórico, el nuevo contexto en el que debe desarrollar su acción, la necesidad que ello conlleva de ubicar los problemas de ese tiempo, con cabeza propia, para operar en consecuencia. Sabe que las vaguedades vacías no producen operatividad efectiva. Por eso lo primero que realiza es un análisis de la situación general y particular de este momento que le toca vivir.
Hay, al mismo tiempo,  especial interés y  preocupación por la relación con el mov. libertario latinoamericano y por lo que está trascurriendo socialmente en nuestro Continente. De ahí la convocatoria de la Conferencia Americana de 1957. Igualmente, en lo general, la prioridad por nuestra inserción a nivel de nuestro Continente.
Y hay algo que vale la pena mencionar.  Como se descartan desde un inicio  los caminos cortos, los pragmatismos, las conciliaciones de clase. Ante los acontecimientos que conmueven la situación nacional e internacional la Organización dice en 1957: “Sin pretensiones hegemónicas, sin sectarismos excluyentes, nuestro movimiento aspira a impulsar todo esfuerzo constructivo, ocupando posiciones de lucha con planteos y soluciones propias…
Sostenemos que para terminar con las dictaduras, negligencia, despilfarro y dependencia en que languidece la América Latina, se necesita una transformación social de fondo, en el sentido de un auténtico socialismo y una verdadera libertad.
Nuestras posiciones no resultan tan cómodas. Exigen de todos, y cada uno un alto sentido de responsabilidad, una actitud permanentemente combativa y vigilante, indudablemente mas dura, si se quiere más sacrificada, pero a la vez única verdaderamente positiva, para a la vez ir creando en el pueblo las condiciones anímicas, psiquicas, morales y materiales que habrán de llevarlo al establecimiento de un nuevo orden social donde la seguridad, la justicia y la libertad, puedan ser, realidades imaginables”.
Era el concepto de una estrategia de trabajo militante en pos de crear un pueblo fuerte. Una y otra vez se puso el acento en este concepto pilar de Pueblo Fuerte. Veamos unos fragmentos del artículo que justamente lleva por título: “Por la acción directa se forja un pueblo fuerte. Nos dice: “Integrados a una estrategia continental imprescindible, es nuestro deber tener bien claras las características específicas de nuestra situación y de nuestra tarea en el Uruguay… Pues se trata, con métodos eficaces, de organizar la resistencia en todas partes contra el enemigo imperialista y de clase; de desarticular así en las ciudades y el campo su política de agresión y sometimiento; de ir creando así las condiciones para el tránsito hacia el socialismo y la libertad.
Por ello la vigencia cada día mayor de esta orientación. En lo grande y en lo chico. Al corto y largo plazo. En toda América Latina, sin una sola excepción. Dentro de topografías diversas y marcos sociales distintos. Ahora nuestra tarea tiene grandes perspectivas. Pero no es una lucha de tiro corto, el proceso no admite ilusiones inmediatas. Por eso mismo, por el carácter previsiblemente prolongado del proceso, por su también previsible dureza, es necesaria con más razón una orientación consecuente”. Así, se pensaba y se piensa, de que es la forma de forjar un pueblo fuerte.
A este concepto se le anexaba otro que sugería tener la cabeza abierta dentro del marco de la consecuencia con una línea de intención revolucionaria. Una actitud que reaccionaba contra  las recetas, decía en 1957: “Vendrán fenómenos sociales, vendrán procesos populares que hoy no nos podremos quizás imaginar. Debemos siempre estar alertas y abiertos para comprender los nuevos acontecimientos. Que nuestra acción nunca se desvincule con lo que está ocurriendo. Sin modas pero sin dogmatismos”. Junto a esto se reafirmo constantemente un antiimperialismo anticapitalista y la firme convicción de una auténtica postura a favor de la autodeterminación de los pueblos. Dicho sea de paso, nada de pedirle a EE.UU. ayuda para solucionar problemas de puentes cerrados.
Con estos y otros lineamientos políticos nuestra organización va participando en los hechos sociales que transcurren.
Se participa en grandes movilizaciones del momento. En las importantes y variadas huelgas obreras y en experiencias inéditas como las de 1958: FUNSA ocupada y produciendo bajo control obrero.
La lucha por la Ley orgánica universitaria que tuvo gran apoyo del medio popular, especialmente de todo el movimiento obrero que se congreso como Plenario de Organizaciones Obreras. En relación a esta movilización se realizó el acto popular más grande de ese periodo.
Otro acontecimiento de relevancia es el de los frigoríficos cerrados y la lucha por reabrirlos bajo colectivización obrera. Donde toda una barriada como el Cerro y La Teja estaban prendidas a esta esperanza. Luego vino la distorsión de este anhelo y la salida no fue la esperada.
Digámoslo rápidamente. Tenemos aquí, en el medio de esta agitación obrero-popular las elecciones nacionales. Viene el cambio de gobierno. Pierde el Batllismo ganan los Blancos.
A fines de 1958, en   los albores de 1959, América Latina se verá  sacudida por el triunfo de la revolución Cubana, a la que la FAU brindará  su apoyo crítico como expresión, precisamente, de nuestro apoyo y participación en la lucha antimperialista latinoamericana.  Igualmente del método de acción directa que ha practicado y el socialismo que anuncia esta revolución.
Tenemos dificultades internas en 1963 que fueron rápidamente superadas.
Fue justamente en ese año 1963 que ante la condena a garrote vil de dos compañeros anarquistas españoles por la dictadura de Franco, los militantes Joaquín Granado y Francisco Delgado, se tomó el consulado Español que estaba frente a la Plaza Libertad. Desde los balcones de ese antro se enarbolaron la bandera de la CNT española y revolucionaria y también un banderín de las Juventudes Libertarias traído por militantes españoles.
La Organización mantuvo una actividad regular y fue en aumento su incidencia político-social desde 1956 hasta los primeros años de la década del 70.   Participó activamente en la fundación de la CNT. Coordinó internamente y con otras fuerzas su participación en el importante Congreso del Pueblo. Hizo el llamamiento para la creación de la Tendencia Combativa. Integró el Coordinador, organismo con planteos de lucha armada, con organizaciones como MLN, MIR y otros.
Participó, junto a otras fuerzas políticas, en un diario de cierta relevancia: “Epoca” Diario que expresaba a la izquierda de tono combativo y que estaba en búsqueda del camino revolucionario.
En diferentes momentos recibió golpes de la represión siendo una de ellas el decreto que ilegaliza a FAU junto a otras organizaciones en 1967.
Desde entonces y hasta 1971 la FAU realizó su actividad desde una situación de clandestinidad. En este periodo alguno de sus locales clandestinos cayeron y algunos de sus militantes tuvieron que actuar totalmente en la clandestinidad pues aparecían públicamente requeridos. Por momentos tuvo a más de la mitad de su Junta Federal detenida en cuarteles.
La FAU que ya había logrado desarrollar formas organizativas y de actividad clandestinas y semi-clandestinas, logró  mantener su funcionamiento; ya en los distintos sindicatos donde nuestros militantes actúan, en los organismos de dirección de la CNT, en el movimiento estudiantil, en tareas políticas, en actividades de acción directa armada, en la lucha ideológica contra el reformismo y el colaboracionismo obrero. Esto fundamentalmente expresado por el Partido Comunista.
Logra sacar y distribuir, durante esos años de clandestinidad, su prensa semanalmente: “Cartas de FAU”.
También en condiciones de clandestinidad realiza eventos internos consultivos y resolutivos, incluso cambios en su Consejo Federal.
De no menos importancia es la discusión y acuerdos puntuales con otras fuerzas revolucionarias; manteniendo nuestra independencia ideológica y política.
Es de destacar que en este periodo, la Organización tiene un importante crecimiento.
En 1968, ya en la clandestinidad, después de una decisión orgánica que previamente realiza evaluaciones estratégicas, a iniciativa de nuestros militantes, distintos grupos obreros y estudiantiles dan vida a la ROE (Resistencia Obrero-Estudiantil). Organismo que actuará con amplitud poseyendo una clara matriz libertaria. En la ROE actúan militantes de FAU con distinto grado de responsabilidad en la dirección de sindicatos tales como industria del caucho, gráficos, bancarios, fábricas de gas, puerto, industria metalúrgica, textiles, industria química, refinerías de petróleo, transporte, sanidad, industria alimenticia, ferrocarriles, empleados de la Universidad, etc. Estudiantes de Secundaria, con fuerza fundamentalmente en Magisterio y núcleos en algunas Facultades, como por ejemplo: Humanidades, Medicina y Derecho.
Dejaremos por el momento aquí las consideraciones sobre ROE pero volveremos después a destacar algunos aspectos que estimamos resultan de importancia para el hoy.
El peso de la Organización en el movimiento obrero y popular reviste importancia. Marca una línea de trabajo combativo y cuestionador del sistema. Fue puntal del trabajo de Tendencia que nucleará a los partidarios de formas de trabajo no burocráticas, participativas y movilizadoras. No descuidó la polémica con el reformismo, fundamentando permanentemente el porque de su accionar político distinto.
Paralelamente a la actividad obrero-popular, a determinada altura, actuará la OPR (Organización Popular Revolucionaria), aparato armada de la FAU que llevará  adelante con bastante buenos resultados una serie de acciones (sabotajes, expropiaciones económicas, secuestros de dirigentes políticos y patronales particularmente odiados por el pueblo, apoyatura armada a huelgas y ocupaciones de fábricas, etc.). La FAU inserta su acción armada en una óptica política e ideológica muy distinta a la de la mayoría de los movimientos de liberación latinoamericanos, en gran medida influenciados por lo que se llamó la teoría del “foco guerrillero”.
Se establece para el aparato armado sólo autonomía táctica, todos los operativos político-sociales son resueltos por la instancia política global. Se estima que su desarrollo y el tipo de violencia que ejecute deben guardar relación con el desarrollo de la lucha global del movimiento obrero-popular en el país.
Se procura evitar niveles de violencia que queden fuera de contexto y aislen.
Al mismo tiempo se toman una serie de medidas de funcionamiento para prever y evitar deformaciones “militaristas”. Y para combatir toda cultura de obediencia. Se realiza una planificada tarea cultural a nivel de los militantes de OPR que procura el desarrollo de un pensamiento reflexivo. A esta actividad se le llamo en lo interno “La escuelita”.
Ha esta altura hay en el país ya instalada una dictadura constitucional. El movimiento obrero-popular responde ante quite de libertades y derechos. Organizaciones de combate marcan cierta presencia. Es todo un periodo de fuerte represión y de enfrentamientos sindicales y populares. Entra el Ejército en escena y hegemoniza la represión. En diferentes lugares, también en el Parlamento, hay denuncias de brutales torturas en los cuarteles.
A esta altura tenemos compañeros de la Organización requeridos y presos.
Las llamadas “Fuerzas Conjuntas” (Ejército y policía) suman a su labor de represión física una labor de tipo ideológico, tratan de difundir confusión y miedo a través de sus siniestros comunicados, especialmente el de la noche.
En dos o tres meses la represión prácticamente desmantela el MLN (Tupamaros).
En los años que preceden a la dictadura FAU también recibe nuevos golpes: compañeros muertos, presos y torturados. Pese a ello su estructura fundamental no es afectada de consideración. El entorno social se complica. El temor que causa la constante caída de militantes del MLN cierra puertas y espacios.
En un marco inseguro y de descenso de las luchas, con eminente amenaza de dictadura, la Organización evalúa la situación y considera necesario una serie de medidas.   Se estima que la Organización debe tomar las medidas pertinentes que permitan durar en el tiempo. “Durar haciendo, durar luchando” se dirá por ese entonces.
En Junio de 1973 con la implantación de la dictadura militar, se completa el proceso de tiranización del país en un continente marcado por la presencia de dictaduras militares en Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay, etc. Ya en ese momento centenares de presos políticos pueblan las cárceles de Uruguay, la mayoría de las organizaciones revolucionarias han sido diezmadas. La FAU vuelca todos sus esfuerzos en la huelga general que durante quince días paralizará  el país.
En parte del año 73 y durante 74 y 75 la Organización desarrolla también una importante labor desde la Argentina. Apuntalando el trabajo en Uruguay, logrando allí los medios materiales necesarios para sostener una larga resistencia.
Pero la situación argentina se deteriora rápidamente. En setiembre de 1976 los militares toman el poder e instauran allí su dictadura. Acorralados por la represión de los servicios especiales del ejército argentino y del uruguayo, una cincuentena de compañeros caen.
Muchos son asesinados o “desaparecidos”  luego de soportar indescriptibles torturas, otros son condenados a muchos años de prisión.
Más adelante pese a los golpes recibidos se reorganizará  la FAU en las espaldas de compañeros expresos, exiliados y de nuevas generaciones militantes que han surgido luchando contra la dictadura. Es la continuidad de nuestra FAU hasta nuestros días.
Dejemos algo claro. Por supuesto que no todos fueron aciertos. Fuimos desarrollando nuestro accionar con aciertos y errores, como todo el que hace, como el que se mete en la que duele, como el que quiere estar en el esfuerzo de poner siempre los pies en el presente aunque su estrategia se proyecte al futuro.
Dijimos antes que agregaríamos algunas consideraciones más sobre la ROE. Sí, fue una decisión de la Organización para ampliar su trabajo en el medio obrero-popular. Con miras a un accionar sistemático. Pero esto se pensó vinculado especialmente a la forja de un pueblo fuerte. Se procuraba así la creación de una instancia que nucleara lo combativo con una concepción de independencia de clase y que a la vez fuera construyendo una fuerza de alternativa tanto ideológica como social-política. Una resistencia que fuera procesando una propuesta de cambio de las relaciones sociales existentes.
Ese mismo espíritu de ROE, adecuado a las condiciones históricas presente, tiene plena vigencia. Hoy más que nunca se requiere un organismo popular con independencia de la trama institucional capitalista y donde quepan todos los oprimidos. Donde la resistencia y los ojos puestos en un futuro anticapitalista agrupe a los diversos sectores sociales, dentro de los cuales pensamos en un sitio de primordial importancia para el movimiento obrero. Pero la de un movimiento obrero clasista y no orientado para insertarse al sistema y realizar el desarme moral de los de abajo.
No se veía, como tampoco hoy se ve, analizado las cosas con el rigor necesario, ninguna salida a favor de un mejoramiento progresivo y relevante de los trabajadores y el pueblo por la vía de los mecanismos e instituciones del sistema. Bien se sabe, todos esos mecanismos, en lo fundamental, están hechos para el funcionamiento y desarrollo de los de arriba y para oprimir y explotar a los de abajo.  Para graficarlo es ese 1% que hoy se está mencionando como el poseedor de las riquezas a nivel mundial con todas las implicancias de poder que ello tiene.
Así es que hoy después que ha pasado tanta agua por debajo de los puentes vemos que aquellos afirmaciones, desgraciadamente, se confirma con creces. A todas luces: brutal, opresor, explotador, sangriento es el sistema capitalista. Su expresión en el plano imperialista ha regado de miseria, sufrimiento y sangre a los pueblos de la mayor parte del mundo.
Sin ir más lejos tenemos hoy aquí mismo una muestra de horror de este miserable sistema y de la acción de sus sicarios.
El sistema y sus ejecutores: torturadores, asesinos, secuestradores de niños, desaparecedores de luchadores, violadores. Ese cadáver con cal, seguramente de algún querido compañero, marca el alma misma del sistema que tales bestiales produce.
Ya no caben dudas, no podemos engañarnos ni engañar a nadie. Las propuestas que intentan insertarnos en las redes trituradoras del poder dominante ya se saben a donde van y como termina esa escena. No hay lugar para voluntarismos antojadizos, para la interminable repetición de propuestas fracasadas, a veces algo aggionardas, pero con la misma orientación. Esto, intenciones  aparte, solo condujo y sigue conduciendo al abismo. Ofrece solo una peor perspectiva para el futuro. No hay lugar para el engaño o autoengaño, para creer que se pueden cambiar mágicamente dinámicas que tienen un entramado poderoso y una orientación inequívoca.
Se puede decir ¡basta, basta! Ya tenemos una experiencia rica, dolorosa, de esperanzas frustradas, de movimientos y gente que se pasaron para el otro lado del mostrador. También de pueblo que han luchado y pagado con sangres sus esperanzas.
De pueblos, con toda la confusión o mezcla ideológica-política que se quiera, pero que están en la búsqueda y que ya odian, rechazan, no creen, en todo un universo de infamias que identifican con bastante claridad.
Ya fueron, las propuestas y experimentaciones sociales del socialismo real y de las socialdemocracias y sus hermanos menores los progresismos. Fueron ellas las experiencias fallidas del socialismo. De ese socialismo que sigue totalmente vigente como esperanza de alternativa al brutal capitalismo. De ese socialismo que vive en gran parte del imaginario popular, porque de allí surgió su elaboración efectiva como teoría y como comprensión de los mecanismos de opresión.
De las luchas, sufrimientos, esperanzas y sangre de los pueblos es que se instaló esa alternativa por la que vale la pena darlo todo. Pero ya es tiempo de saber que el socialismo no se fabrica con carne podrida. La participación activa de los pueblos es condición necesaria. Para ello una concepción de libertad debe circular por todas las prácticas sociales de los de abajo. Es tiempo de un socialismo libertario.
Así parece, es tiempo de reforzar o construir herramientas fuertes para procesar la ruptura. Herramientas coherentes. Una fuerza social capaz de cambiar estructuras y procesar lo nuevo. Un pueblo fuerte, con objetivos propios y con una organización política en consonancia. Una concepción de Poder Popular coherente.
Nada de esos nuevos pastiches, esas trampas sociales perversas, que nos quieren hacer repetir la historia sin salida con nuevos nombres. No. El Poder Popular no viene de arriba. Se debe construir desde abajo. Son nuevas prácticas las necesarias, son nuevas instituciones lo que resulta imprescindible, son nuevas tramas sociales las que deben entrar en escena. Se debe construir día a día, venciendo obstáculos ideológicos y políticos que ha logrado meter hondo el sistema para tornar inofensivas las resistencias y para anular o matar los sueños de cambios profundos.
El sistema ha sido creativo para ir realizando los cambios en su favor, para reproducirse en diferentes contextos históricos y técnico-científicos.
Los pueblos tienen que serlo para procesar la ruptura de esa red infame de dominación. Por supuesto, las organizaciones políticas que se vinculan a ese proceso de Poder Popular tienen la obligación de una alta dosis de creatividad. Organizaciones políticas que para empezar deben tirar por la borda todo ese bagaje ideológico que en el fondo no es nuestro, que no es de los de abajo: el elistismo, el vanguardismo. Construir la ideología acorde al papel que realmente le corresponde a la organización política: la de modesto pequeño motor que impulsa y está al servicio de ese proceso de ruptura.  Romper con eso de lo niveles superiores e inferiores. Son sólo dos niveles que deben articularse, el social y el político, ambos imprescindibles para la ruptura. Basta de mesías y salvadores, basta de religiones de izquierda, bienvenidas las practicas revolucionarias modestas de las organizaciones que asuman su papel en este momento de la historia y que a la luz de lo visto, desechen tantos trastos viejos que no sirven para museo alguno.
De nuestra parte, vamos entonces por una Resistencia de oprimidos y explotados. Por la ROE de nuestro tiempo. Y acumulemos todo lo que sea posible en ese mismo sentido.
Vamos por una labor de organización ideológica-política de los de abajo en relación con este momento histórico.
Sí, ideológico-político expresamente. Pues en determinados momentos históricos se producen con peso un conjunto articulado de ideas, representaciones, nociones en el interior del imaginario de los distintos sujetos sociales. Es muy importante este conjunto articulado de carácter imaginario, que toma la forma de “certezas” y que es defendido por los mismos sujetos sociales.
Esto es lo que puede transformar a estos sujetos en protagonistas de su propia historia o en sujetos pasivos y/o disciplinados por las fuerzas dominantes. A esto lo llamamos de ideología.
Así, la ideología tiene que ver directamente con la constitución histórica de los sujetos sociales, y, con la forma como estos se expresan en la sociedad.  
Nos avisan que es esta la relación entre ideología y producción de sujetos históricos, relación que si no existiera, no habría ni ideología ni sujeto, es así que se van conformando los momentos de vigencia ideológicos.
Y es construyendo fuerza social y tomando activa participación en ella que se pueden formar embriones de la nueva civilización o del “hombre nuevo”, de otro sujeto.
Lo que el sujeto vive y como lo vive cotidianamente, históricamente, en el marco de determinados dispositivos, sería el elemento principal de cambio de su conciencia.
Junto a este concepto de fuerza social, simultáneamente, tiene que  ir el de construcción de poder popular. Pues los estudios que parecen más rigurosos nos indican algunas cuestiones fundamentales a saber: que el poder existe en acciones y por ello circula por todo el cuerpo social. Vale decir por todas las relaciones sociales. Tendríamos así poder en lo económico, jurídico-político-militar, ideológico-cultural.  En relación con determinadas prácticas el poder adquiere importancia también a la luz de la formación de embriones de nueva civilización, en la entramada de diferentes formas de autoorganización o autogestión.
Hay, y esto nos importa mucho, un universo social de lo cotidiano, de prácticas poseedores de determinados contenidos, que es una fábrica de producción de nuevas nociones, resistencias y técnicas de poder popular.
Un conjunto de prácticas enemigas de la inserción al sistema es de capital importancia, pues nos dicen los estudiosos que: “el sistema capitalista penetra muy profundamente en nuestra existencia. Que es un  régimen que se ha visto obligado a elaborar todo un conjunto de técnicas políticas, técnicas de poder, por mediación de las cuales el hombre se encuentra ligado a una realidad producida. Esa realidad que es sostén, reproducción y recreación del sistema capitalista.
Igualmente nuevas investigaciones nos informan de cosas que ya se habían dicho antes. De que desde el Estado capitalista no puede producirse algo tan contrario como el socialismo.
Que el estado no es, simplemente, una ‘maquina’. O algo amorfo.  Es una parte constitutiva del sistema, por cierto que una de las más importantes. La función central del estado, lo que justifica su existencia, es la función de  determinado poder. La función de imponerle al pueblo el acatamiento del orden social vigente. Y que su conformación, su dinámica, es la de proteger y producir privilegios.  Y que justamente solo es apto para ejercer dominación y no liberación.
Es cierto el tránsito hacia una sociedad distinta lo debemos hacer dentro de este sistema. Pero la experiencia vivida indica que hay medios, orientaciones, uso de instrumentos, utilización de instituciones, formas de organización de actividades sociales, que deben ser desechados si es que queremos ir conformando fuerzas sociales capaces de producir verdaderamente cambios en las formas de la organización social. Otro encare es  alternativa imprescindible si queremos ir construyendo una sociedad distinta.
No tiene sostén teórico ni histórico la creencia de que los cambios vendrán de arriba, desde los mismos mecanismos de dominación, de las instituciones y dispositivos que son propios del sistema. Importa recalcarlo el sujeto de cambio es hijo de otras prácticas sociales y es imprescindible la producción, la creación y recreación de ese sujeto, de esa organización ideológica, para avanzar hacia el Poder Popular
Siendo así otro sujeto histórico, otras prácticas sociales y políticas no vendrá de la nada, no aparecerá como arte de magia, debe ser el fruto de prácticas que internalicen otras cuestiones que chocan con lo dominante. La participación efectiva, la autogestión, la acción directa, la forma federal de funcionamiento realmente democrático, la solidaridad y apoyo mutuo, necesitan de mecanismos, organizaciones, prácticas regulares para su desarrollo. Y sólo si se produce en el pueblo podrá hacer realidad el cambio. Parece claro que necesita constantemente organización en el seno de su activa creación. La continuidad que necesita, para un despliegue que permita el cambio, requiere de una sostenida estrategia. Una estrategia coherente, para que no se desteja lo que en un momento dado se teje. Una estrategia que tenga en su interior un mundo distinto que va desplegando desde el seno de otro que le es antagónico El famoso “usar todos los medios” puede ser una manera efectiva de asegurar que no se pueda desplegar ninguna estrategia antagónica portadora de los elementos que puedan ir rompiendo el sistema vigente.
55 años, una larga historia, con experiencias realizadas en distintas etapas y coyunturas. Con intento constante de actualización de las herramientas de combate. Con muchos entusiasmos, sueños, alegrías y dolores. Con dolores profundos por aquellos compañeros que fueron quedando en el camino pero que nos siguen guiando con muchas de sus ideas y su ejemplo militante. Aquellos de la primera etapa como Gerardo Gatti, León Duarte, Pocho Mechoso, el  Gauchito Idilio el Perro Perez, Elena Quinteros. O más adelante, ya en la reorganización de FAU como el Vasco Larrasq y el Santa Romero. O más recientementela PetisaCeciliay el panadero Andrés Medina. Con todos los que lucharon por una sociedad distinta y que tuvieron como consigna fundamental la entrega total. Con nuestros ideales y aquellos recuerdos queremos seguir peleando y avanzando hacia un nuevo orden social. Hacia la emancipación de los pobres del mundo, hacia el socialismo y la libertad.
Arriba los que luchan.

FAU - “Huerta grande: Material de difusión interna sobre temática teórica de 1972"

 Material de difusión interna sobre temática teórica de 1972
Para entender lo que pasa(la coyuntura) hay que poder pensar correctamente. Pensar correctamente significa ordenar y tratar adecuadamente los datos que se producen, en montón, sobre la realidad.
Pensar correctamente es condición indispensable para analizar correctamente lo que sucede en un país en un momento dado de la historia de ese país o de cualquier otro. Eso exige instrumentos. Esos instrumentos son los conceptos. Para pensar con coherencia se requiere un conjunto de conceptos coherentemente articulados entre sí. Se exige un sistema de conceptos, una teoría.
Sin teoría se corre el riesgo de pensar cada problema sólo en particular, aisladamente, a partir de puntos de vista que pueden ser diferentes en cada caso. O en base a subjetividad, pálpitos, embalajes, etc.
El partido ha podido evitar graves errores porque se ha pensado a partir de conceptos que tienen un grado importante de coherencia. Ha cometido también errores graves por insuficiente desarrollo de su pensamiento teórico como organización.
Para proponer un programa hay que conocer la realidad económica, política, ideológica de nuestro país. Lo mismo para formular una línea política suficientemente clara y concreta. Si se conoce poco y mal no habrá programa y sólo podrá haber una línea muy general, muy difícil de concretar en cada lugar en que el partido trabaje. Si no hay línea clara y concreta no hay práctica política eficaz. La voluntad política del partido corre entonces el riesgo de diluirse. El “voluntarismo” se convierte en hacer con buena voluntad lo que va saliendo. Pero no se incide de modo determinado sobre los acontecimientos, en base a su previsión aproximada. Se es determinado por ellos y ante ellos se actúa espontáneamente.
Sin línea para el trabajo teórico una organización, por grande que sea, es zarandeada por circunstancias que ella no condiciona ni comprende. La línea política presupone un programa, o sea las metas que se quieren alcanzar en cada etapa. El programa indica qué fuerzas son favorables, cuáles son los enemigos y quiénes son los aliados sólo transitoriamente. Pero para saber eso hay que conocer profundamente la realidad del país. Por eso adquirir ahora ese conocimiento es la tarea prioritaria. Y para conocer se necesita teoría.
El partido necesita un esquema claro para poder pensar coherentemente el país y la región y las luchas del movimiento obrero internacional a través de la historia. Precisamos tener un casillero eficaz para ordenar y jerarquizar la masa creciente de datos referentes a nuestra realidad económica, política e ideológica. Precisamos tener un método para tratar esos datos. Para ver cuáles son los más importantes, cuáles se precisan primero y cuáles después. Para poder así administrar correctamente nuestras fuerzas disponibles para este frente de trabajo. Un esquema conceptual que permita vincular unas cosas con otras según un orden sistemático, coherente y que nos sirva para lo que queremos hacer como militancia del partido. Que nos acerque ejemplos de como trabajar con esos esquemas conceptuales otros que actúan en otras realidades.
Pero el trabajo de conocer nuestro país lo tenemos que hacer nosotros porque nadie lo va a hacer por nosotros.
Aquí no vamos a inventar esquemas teóricos a partir de cero. No vamos a crear una nueva teoría en todos sus términos. Ello es así porque el atraso general del medio y de sus instituciones especializadas y nuestra escasa disponibilidad para emprender esa tarea.
Entonces tenemos que tomar la teoría tal como se va elaborando, analizándola críticamente. No podemos aceptar cualquier teoría a ojos cerrados, sin crítica, como si fuera un dogma.
Queremos realizar una transformación total en nuestro país y no vamos a adoptar para pensar las teoría que han creado los burgueses. Con concepciones burguesas vamos a pensar como quieren que pensemos los burgueses.
Queremos estudiar y pensar el Uruguay y la región como revolucionarios. Entonces entre los elementos que incluyen las diferentes tendencias de la corriente socialista, vamos a tomar siempre elementos de los que mejor nos sirvan para eso: para pensar y analizar revolucionariamente al país, la región u otras regiones y experiencias.
No vamos a adoptar una teoría para ponernos un cartelito de moda.Para vivir repitiendo “citas” que otros dijeron en otros lados, en otro tiempo, a propósito de otras situaciones y problemas. La teoría no es para eso. Para eso la usan los charlatanes.
La teoría es un instrumento, una herramienta, sirve para hacer un trabajo. Sirve para producir el conocimiento que necesitamos producir. Lo primero que nos interesa conocer es nuestro país. Si no nos sirve para producir nuevos conocimientos útiles a la práctica política la teoría no sirve para nada, se convierte en mero tema de charla inconducente, de estéril polémica ideologizante.
El que compra un gran torno moderno y en lugar de tornear se pasa hablando del torno, hace un mal papel, es un charlatán. Lo mismo el que pudiendo tener un torno y usarlo prefiere “tornear” a mano, porque así se hacía antes…
Algunas diferencias entre teoría e ideología
Cabe puntualizar algunas diferencias entre lo que habitualmente se llama teoría e ideología.
La teoría apunta a la elaboración de instrumentos conceptuales para pensar rigurosamente y conocer profundamente la realidad concreta. Es en este sentido que puede hablarse de teoría como equivalente a ciencia.
La ideología, en cambio, consta de elementos de naturaleza no científica, que contribuyen a dinamizar la acción motivándola en base a circunstancias que (aunque tienen que ver con las condiciones objetivas) no derivan en sentido estricto de ellas. La ideología está condicionada por las condiciones objetivas aunque no determinada mecánicamente por ellas.
El análisis profundo y riguroso de una situación concreta, en sus términos reales, rigurosos, objetivos, será así un análisis teórico de carácter lo más científico que sea posible. La expresión de motivaciones, la propuesta de objetivos, de aspiraciones, de metas ideales, eso pertenece al campo de la ideología.
La teoría precisa, circunstancia, las condicionantes de la acción política, la ideología la motiva, la impulsa, configurándola en sus metas “ideales” y su estilo.
Entre teoría e ideología existe una vinculación estrecha, ya que las propuestas de la segunda se funden y apoyan en las conclusiones del análisis teórico. Una ideología será tanto más eficaz como motor de la acción política cuando más firmemente se apoye en las adquisiciones de la teoría.
Los alcances del trabajo teórico
El trabajo teórico es siempre un trabajo que se sustenta y se basa en los procesos reales, en lo que sucede en la realidad histórica, en lo que pasa. Sin embargo, como trabajo se sitúa enteramente en el campo del pensamiento: no hay conceptos que sean más reales que otros conceptos.
Al respecto cabe puntualizar dos proposiciones básicas:
1) La distinción entre la realidad existente, concreta, entre los procesos reales, históricos, y por otra parte los procesos del pensamiento, apuntados al conocimiento y comprensión de aquella realidad. Es necesario, para decirlo en otros términos, afirmar la diferencia entre el ser y el pensamiento, entre la realidad tal como es y el conocimiento que sobre ella se puede tener.
2) La primacía del ser sobre el pensamiento, de la realidad sobre el conocimiento. Dicho de otra manera, importa más, pesa más como determinante del curso de los acontecimientos lo que pasa en la realidad que lo que sobre esos hechos se pueda pensar o conocer.
A partir de estas afirmaciones básicas cabe realizar ciertas puntualizaciones para precisar los alcances del trabajo teórico, o sea el esfuerzo de conocimiento guiado por propósitos de conocimiento riguroso, científico.
El trabajo teórico es siempre realizado a partir de una materia prima determinada. No parte de lo real concreto, de la realidad propiamente dicha, sino que parte de informaciones, de datos y nociones sobre esa realidad. Este material primario es tratado, en el proceso de trabajo teórico, por medio de ciertos útiles conceptuales, de ciertos instrumentos de pensamiento. El producto de este tratamiento es el conocimiento.
Dicho en otros términos. Sólo existen, propiamente hablando, objetos reales, concretos y singulares (situaciones históricas determinadas, en sociedades determinadas, en momentos determinados). El proceso de pensamiento teórico tiene por fin conocerlos.
A veces el trabajo de conocimiento apunta hacia objetos abstractos que no existen en la realidad, que sólo existen en el pensamiento pero que son instrumentos indispensables, condición previa para poder conocer los objetos reales (por ejemplo el concepto de clase social, etc.), En el proceso de producción del conocimiento por lo tanto, se trasforma la materia prima(percepción superficial de la realidad) en un producto (conocimiento riguroso, científico de ella).
El término “conocimiento científico” cabe precisarlo en lo que tiene que ver con la realidad social. Aplicado a esta realidad alude a su comprensión en términos rigurosos, lo más aproximado posible a la realidad tal como ella es.
Queda dicho con esto que el proceso de conocimiento de la realidad social, como el de toda realidad objeto de estudio, es susceptible de una profundización teórica infinita. Así como la física, la química y otras ciencias pueden profundizar infinitamente en el conocimiento de las realidades que constituyen sus respectivos objetos de estudio, la ciencia social puede profundizar indefinidamente el conocimiento de la realidad social. De ahí que sea inadecuado esperar un conocimiento “acabado” de la realidad social para comenzar a actuar sobre ella tratando de transformarla. No menos inadecuado es intentar transformarla sin conocerla a fondo.
El conocimiento riguroso, científico, de la realidad local, de nuestra formación social, sólo se logra trabajando sobre informaciones, datos estadísticas, etc. por medio de los instrumentos conceptuales más abstractos que proporciona y constituyen la teoría. A través de la práctica teórica se busca la producción de esos instrumentos conceptuales, cada vez más precisos y más concretos, que conduzcan al conocimiento de la realidad específica de nuestro medio.
Solamente a partir de una comprensión teórica adecuada, o sea profunda, científica, pueden desarrollarse elementos ideológicos (aspiraciones, valores, ideales, etc.) que constituyen medios adecuados para la transformación de dicha realidad social con coherencia de principios y eficacia en la práctica política.
La práctica política y el conocimiento de la realidad
Una práctica política eficaz exige, por lo tanto, el conocimiento de la realidad (teoría) la postulación armónica con ella de valores objetivos de transformación (ideología) y medios políticos concretos para lograrla (práctica política). Los tres elementos se funden en una unidad dialéctica que constituye un esfuerzo por la transformación social que el partido postula.
Se pregunta: ¿Debemos esperar a un acabado desarrollo teórico para comenzar a actuar? No. El desarrollo teórico no es un problema académico, no parte de cero. Se fundamenta, se motiva y se desarrolla a partir de la existencia de valores ideológicos, de una práctica política. Más o menos ciertos, más o menos erróneos, estos elementos existen históricamente antes que la teoría y motivaron su desarrollo.
La lucha de clases existió mucho antes de su conceptualización teórica. La lucha de los explotados no esperó a la elaboración del trabajo teórico que diera razón de ella para desencadenarse. Su ser, su existencia, fue anterior a su conocimiento, al análisis teórico de su existencia.
Por eso, a partir de esta comprobación básica es que surge como fundamental y prioritario el actuar, la práctica política. Solamente a partir de ella, en su existencia concreta, en las condiciones comprobadas de su desarrollo puede llegar a elaborarse un pensamiento teórico útil. Que no sea gratuita acumulación de postulaciones abstractas con más o menos coherencia y lógica interna, pero sin coherencia con el desarrollo de los procesos reales. Para teorizar con eficacia es imprescindible actuar.
¿Podemos prescindir de la teoría en aras de urgencias prácticas? No. Puede existir, lo dijimos, una práctica política fundada sólo en criterios ideológicos, o sea no fundada, o insuficientemente fundada en adecuados análisis teóricos. Ello es lo habitual en nuestro medio.
Nadie podrá sostener que existe, en la realidad nuestra y aún regional americana, un análisis teórico adecuado, una comprensión conceptual suficiente, ni mucho menos. Esta comprobación es extensible, por otra parte, al conjunto de la realidad. La teoría se halla en una etapa sólo inicial de desarrollo. Sin embargo desde hace muchos decenios se combate, se lucha. Esta comprobación no debe conducir al desdén de la importancia fundamental del trabajo teórico…
A la pregunta formulada antes cabe responder entonces: lo prioritario es la práctica, pero la condición de eficacia de ésta radica en el conocimiento lo más riguroso posible de la realidad.
En una realidad como la nuestra, la formación social de nuestro país, el desarrollo teórico tiene que partir, como en todas partes, de un conjunto de conceptos teóricos eficaces, operando sobre una masa lo más amplia posible de datos, que constituya la materia prima de la práctica teórica.
Los datos por sí solos, tomados aisladamente, sin un tratamiento conceptual adecuado, no dan razón de la realidad. Simplemente adornan y disimulan las ideologías a cuyo servicio se funcionalizan aquellos datos.
Los conceptos abstractos, en sí mismos, sin encajar en una base informativa adecuada, no aportan tampoco conocimiento de las realidades.
El trabajo en el campo teórico que se desarrolla en nuestro país fluctúa habitualmente entre ambos extremos erróneos.

domingo, 27 de mayo de 2012

"La Estrategia del Especifismo: Juan Carlos Mechoso (FAU) es entrevistado por Felipe Corrêa"

La entrevista que sigue fue realizada entre mayo y agosto de 2009 por e-mail. En realidad, la idea es traducirla y publicarla en Brasil como un libro, con una introducción un poco larga que estoy escribiendo, que tratará de algunos temas para situarla históricamente y hacer su relación con el anarquismo de Brasil: los orígenes del especifismo y su influencia, el anarquismo y la organización popular en Brasil hasta 1930, el problema de la “pérdida del vector social” a partir de los 1930, y la manera en que ha sido retomado desde de los 1980 hasta los días de hoy.
En medios de los años 1990, nuestra militancia tuvo contacto con la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y esto fue determinante para todo lo que se siguió del anarquismo que podríamos llamar de organizado en Brasil. Todo lo que surgió durante y después del proceso de la Construcción Anarquista Brasilera – impulsada desde Uruguay y Brasil, por la militancia brasilera en contacto directo con la gente de FAU, a fines de 1995 e inicio de 1996 – en términos de anarquismo especifista en Brasil, tuvo influencia directa de FAU.
Y seguimos hasta hoy en la construcción del un anarquismo de base, clasista, que, organizándose específicamente en organizaciones políticas, viene buscando impulsar e influír las luchas populares de nuestro país con vista a la construcción del poder popular, en un proceso de ruptura revolucionaria que conduzca al socialismo libertario.
Conociendo la relevancia de FAU en los aportes al anarquismo en Brasil, y conociendo la reciente producción de J. C. Mechoso sobre la historia de FAU (Acción Directa Anarquista – 4 tomos), pensé que sería interesante tratar de otro tema. No de la historia de FAU, pero de la estrategia de FAU, o como llamamos la entrevista: “la estrategia del especifismo”. En las preguntas, entonces, intenté hablar de temas relevantes para este fin: concepto de especifismo, relación de este tipo de anarquismo con los clásicos y con experiencias similares que surgieron durante la historia, la relación del especifismo con el contexto de América Latina, comparaciones con otras ideologías que defienden la actuación en niveles distintos (partido – movimiento de masas), conceptos de ciencia e ideología y su relación con el socialismo, posiciones programáticas que los anarquistas deben defender en los movimientos populares, conceptos y concepciones de clase, neoliberalismo y modelo de desarrollo en América Latina, poder popular, estrategia, lucha armada, revolución social.
Con varias respuestas muy bien desarrolladas, la entrevista realmente está increíble. Fundamentalmente para los anarquistas interesados en material de formación y también para aquellos que quieran conocer un poco más nuestras ideas. La traduzco en este momento y dentro de breve la tendremos en portugués, publicada como libro y con la introducción en la cual estoy trabajando: “El Anarquismo, la Lucha de Clases en Brasil y el Especifismo de FAU”. Buena lectura!
Felipe Corrêa
Diciembre 2010

LA ESTRATEGIA DEL ESPECIFISMO
Juan Carlos Mechoso (Federación Anarquista Uruguaya)
Entrevistado por Felipe Corrêa


Felipe Corrêa – Como dije, en esta entrevista a mi me gustaría tratar, no solamente de la historia de Federación Anarquista Uruguaya (FAU) – que viene siendo tratada de manera detallada en los volúmenes de Acción Directa Anarquista: una historia de FAU – sino de la estrategia de transformación social propuesta por la FAU, que implica el especifismo. Tomando en cuenta que el especifismo de FAU tiene amplia influencia en América Latina, y más aún en Brasil (todas las organizaciones especifistas del país, consolidadas o en formación, poseen su influencia directa), ¿como usted lo definiría? Para la FAU, entonces, ¿que es el especifismo?
Juan Carlos Mechoso – Entiendo la prioridad temática que enuncias, aunque me parece útil precisar que el especifismo de FAU también se puede “ver”, se puede “leer” a través de su accionar, de su toma de posiciones frente a algunos problemas, también en la estrategia que va aplicando en el trayecto político militante. Por supuesto que con esto no te digo nada que no sepas, pero me pareció útil que expresamente quedara dicho.
En el otro plano voy a puntualizar en primer término que trataremos de responder en base a posiciones y documentos que ha elaborado la organización en diferentes momentos históricos, claro está que tendrán preferencia, a determinada altura, aquellos que guardan mas relación o aluden más a la posición teórico-política de la organización en la actualidad.
Pues nuestra tarea militante, personal, se ha dado siempre, en estos 54 años, en el marco orgánico y en él hemos participado, a través de distintas instancias, en esa elaboración, adecuación y reafirmación de posiciones que han sido el horizonte para nuestra práctica social y política cotidiana. Nuestra formación es hija de ese contexto. Damos por descontado que lo que más debe interesar son las posiciones que FAU tiene en distintos campos sociales. Por supuesto que esto no excluye que en determinadas cuestiones precisas y quizás de detalles demos opiniones personales. O que por las exigencias técnicas que contiene un reportaje tengamos que redactar de nuevo esos contenidos para hacerlos más breves. De todas maneras trataremos que esas cuestiones se inscriban en la orientación matriz de la organización.
En 1956, cuando se crea la FAU, el común denominador teórico para la militancia que ha procesado esta tarea política es el especifismo. Esta concepción del anarquismo es tomada como una fuerte referencia general, queriendo significar con ello que se está en la construcción de una organización política anarquista. El referente teórico de mayor peso es en aquel momento Enrique Malatesta. Esto no implica, ni siquiera se discutió tal asunto, que se tomarán todas las ideas y propuestas de Malatesta, tal como fueron dadas en su momento histórico. No obstante, muchas de sus opiniones teóricas, políticas y proposiciones para actuar en el medio social-popular fueron especialmente consideradas, sirvieron de inspiración. Vale decir que desde el comienzo el especifismo de FAU si bien tiene como referente a Malatesta no toma, digamos, muchos de sus planteos, de sus proposiciones ni incluso de sus polémicas con otras corrientes del anarquismo. De sus polémicas sí merece especial atención su refutación del individualismo que fue ampliamente compartida. Miguel Bakunin es el otro fuerte referente. También de él se toman algunas temáticas que son las que FAU en ese momento, y en función de tiempo y lugar, prioriza.
Puede preguntarse aquí ¿Porqué FAU toma unas cosas y dejas otras? Esto tiene una explicación fundamentalmente de tipo histórico. En la construcción de FAU hay distintas generaciones militantes, compañeros que vienen desde el 1910, 20 y 30 militando en el anarquismo. Muchos de ellos ya habían participado de variadas polémicas internas, previas a la Revolución Rusa y posterior a ella. Participado en diferentes experiencias organizativas. Compañeros que habían incluso conocido, conversado y discutido con militantes que formaron los primeros sindicatos en Uruguay, es decir militancia de alrededor de 1880. Caso como el de Marzovillo que viene militando desde 1905 y que participara activamente en la formación de comités de apoyo a Zapata en el momento que este combatía en Méjico. También, como ejemplo, varios militantes que habían participado en la Revolución Española del 36. Sin dejar de recordar a anarcosindicalistas que militaron junto a compañeros que fueron activos o estuvieron presentes en la reorganización de Federación Obrera Regional Uruguaya (FORU) en 1911, compañeros estos que hoy adherían al especifismo. En momento de la formación de FAU circuló junto a material de Malatesta otros que propiciaban el especifismo de militantes uruguayos, tal el caso de José María Fosalba, material elaborado en la década del 30; uno de Georges Balkanski sobre anarquismo y organización, él estaba vinculado a la Federación Búlgara (FAKB). Pero había antecedentes concretos especifistas. En 1919 funcionó el “Comité de Relaciones Anarquistas” que además de coordinar la militancia libertaria a nivel sindical y popular tenía el propósito de fundar una organización especifista. En 1926, después de un largo proceso de actividad y discusiones una Plenaria del Comité de Relaciones da vida a la FAU, en ese momento Federación Anarquista del Uruguay. La actual FAU es, de manera compleja, heredera de todo esto.
Pero no obstante las variadas experiencias de la militancia que estaban en la formación de la actual FAU, la discusión teórica no fue tensa ni extendida. Había un acuerdo tácito desde la convocatoria. Los “viejos” compañeros daban como saldadas muchas de aquellas polémicas que en otro momento encararon con pasión.
Puede decirse, acercándonos bastante a como se dio la cuestión “real”, que el carácter político de la organización que se fundaba estaba más en como se encaraba la tarea para los diferentes frentes de trabajo: Sindical, Estudiantil, Barrial, interno. Análisis de la situación histórica uruguaya en la coyuntura en relación con lo político general, con lo sindical, con lo estudiantil y barrial y con especial énfasis en lo latinoamericano. Pues una de las primeras tareas que tiene FAU apenas constituida es la organización del Congreso Anarquista Latinoamericano que se realizará en 1957. Congreso en el que participan: Cuba, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. La preocupación central de la militancia joven, que era la mayoritaria, consistía en que la organización política que se creaba fuera un instrumento que fortaleciera y propiciara la “puesta al día” del anarquismo en lo que hace a nuestra realidad específica latinoamericana y uruguaya. No copiar ni hacer traslados automáticos de esquemas y fórmulas que tuvieron su razón se ser en otras coyunturas históricas. “Sin pereza mental estamos obligados a pensar nuestra realidad y nuestro tiempo y producir repuestas en consecuencia” se decía aproximadamente. Demás está acotar que la prioridad latinoamericana no excluía una fuerte preocupación por lo internacional. Más teniendo en cuenta la impronta internacionalista del anarquismo en Uruguay que venía desde casi 1860 en adelante. Es así que FAU adopta desde el comienzo una posición que aquí se llamó Tercerista, consistente en rechazar de plano a “los imperialismos ruso y yanqui”.
Así que el especifismo de FAU tuvo desde el comienzo si lo traducimos a cosas concretas: Declaración de principios; Carta Orgánica que establecía deberes y derechos; intentos de ubicar la coyuntura histórica general y particular; proyectos de trabajo para los distintos campos que contemplaban lo inmediato junto a lo de mediano y largo plazo. Al mismo tiempo tomaba conciencia que muchas de las posiciones debían ser mejoradas y profundizadas en futuros Congresos. Conviene acotar algo que no nos parece menor, no se daban temas por acabados, había modestia y conciencia acerca de la complejidad de la mayoría de las temáticas tratadas y por otra parte se recordaba con frecuencia el daño que habían hecho ciertos dogmatismos, esquematismos, o abstracciones tomadas fuera de contexto y que se creían tenían valor para todo tiempo y lugar. “El anarquismo hoy más que nunca precisa cabeza abierta” dijo una vez un “viejo” militante. Es también de resaltar que esto no implicó nunca relativismo o pragmatismo. Siempre hubo una estructura conceptual que sostenía los variados discursos. Una estructura conceptual pensada en movimiento, con posibilidades de cambio en función de los nuevos aportes que surgían a nivel del conocimiento. Pero de este cuerpo conceptual se discutían aspectos generales y se sobreentendían muchos otros. Había rechazo al esquema arquitectónico de infra y superestructura; preocupación especial por conceptos como: el poder y el Estado; ideología; papel de la utopía; ciencia y socialismo; el intentar sacar el clasismo sólo de la estructura económica; reformismo y revolución; pacifismo y violencia revolucionaria; método y contenido; elementos permanentes de la estructura capitalista; rechazo al evolucionismo y progresismo. Por mencionar los más relevantes de aquel entonces.
Es de aclarar que el especifismo no resultaba entendido de igual manera por todos, había matices. El mayor o menor grado de organicidad y el compromiso con lo resuelto fue materia que originó sus divergencias. Nunca fue motivo de discusión lo que se ha conocido como “síntesis”, es decir todas las corrientes anarquistas juntas en un mismo organismo. Nadie planteó tal cosa. Pero a determinada altura se dio una práctica, por vía de los hechos, de un par de grupos, que su accionar significaba estrategias y prioridades muy distintas a las que expresaban los sectores sindicales, barriales, populares y parte de militancia proveniente del medio estudiantil. Este fue un factor que sumado a aspectos políticos del momento y a la concepción de ruptura que se comenzaba a instrumentar trajo como resultado en el año 1963 la separación de un grupo de compañeros. Por supuesto los compañeros eran anarquistas pero tenían otra concepción de cómo procesar los cambios sociales.
Señalamos esto para decir al mismo tiempo que la FAU tubo distintos periodos. Después de 1963 se profundizó mucho más el ensamble organizativo, la coherencia estratégica con una concepción de ruptura, el encare del colectivo para una preparación mayor en relación a la represión que ya se manifestaba. Pero esto es tema que podemos tratar mas adelante.
También aquí comenzó a plantearse con más rigor el sistematizar temas teóricos, el organizar la estructura conceptual que sostendría los distintos discursos con la adecuada coherencia. Que una organización política precisaba una herramienta (o caja de herramientas) conceptual consistente que ayudara, que fuera guía, de la estrategia de ruptura que se deseaba llevar adelante, que habilitara ella lecturas lo mas rigurosas posibles de la realidad social y de la construcción de los consiguientes lineamientos políticos a poner en práctica. Esto no quedó como un enunciado o un buen pensamiento deseoso. Para decirlo rápido, se encaró esto como cualquier otro frente de trabajo, tratando de que tuviera la misma regularidad y planificación.
FC – Veo entonces, que el especifismo defendido por la FAU tiene mucha relación con su propia historia. También es posible notar que usted relaciona el especifismo con una tendencia clásica del anarquismo, que defiende la separación entre organización política y los movimientos populares y, de esta forma, creo que es inevitable concordar con la amplia influencia de las concepciones organizacionales de Malatesta y Bakunin, que tenían esta posición. Con todo, estas no son las únicas influencias, ya que podemos identificar en la FAU, también, rasgos del anarcosindicalismo y del anarquismo expropiador de la región del Río de la Plata. Usted podría describirme ¿cuáles son las influencias de cada una de estas “partes” en el concepto de especifismo defendido por ustedes? ¿FAU hoy podría ser considerada heredera de la concepción de organización política revolucionaria bakuninista representada por la Alianza de la Democracia Socialista y también de la concepción de “partido anarquista” de Malatesta?
JCM – Sí, bien puede decirse, en general, que todo esto está presente en el seno de la FAU. Veremos ahora de que manera. Aquí, en Uruguay, las dos concepciones o corrientes anarquistas de peso fueron el anarcosindicalismo y el especifismo. La corriente llamada antiorganizadora y los grupos de afinidad que propiciaban la “propaganda por el hecho” tuvieron poca fuerza y ya habían desaparecido en la década del 40. Quedaban algunos pocos compañeros que habían participado en expropiaciones o colaborado en operaciones armadas, ellos ahora se habían integrado a FAU. Sólo quedaba fuera un referente español que tuvo 24 años presos, él no se integró a FAU pero fue amigo de la organización y más de una vez colaboró en cosas puntuales, era Boadas Ribas, Catalán vinculado a Durruti y, una vez en el Río de la Plata, relacionado con Miguel Arcángel Rosigna.
Lo que se llamó en aquellos tiempos el individualismo nunca tuvo expresión significativa aquí. Pues los denominados “antiorganizadores” eran otra cosa y merecen capítulo aparte.
Varias expresiones del anarquismo que constituyen, tomadas en abstracto puro, cosas distintas, aquí se fueron integrando en un proceso rico y fluido. Pero esa integración, que fue toda una circulación de ideas, experiencias, opiniones, simpatías, no afectó el núcleo duro organizativo. Me refiero a lo que tú mencionas en la pregunta como “partido anarquista”. Quiere decir que: se construyó en la organización un sujeto militante que veía con buenos ojos a los expropiadores y vengadores anarquistas; a la lucha obrera con fines revolucionario y clasista; a los Solidarios que integraba Durrutti; al intento revolucionario en España; a la actitud insurrecionalista, clasista y por momentos con organización clandestina de Bakunin. Pero no fue una colcha de retazos, fue más bien una trama que cierto proceso tejió. Es cierto ese crisol unió más a unos que a otros. Pues en él había implícita una constante: la necesidad de la violencia revolucionaria para procesar y lograr una ruptura del sistema capitalista. Un sistema que la mayoría militante veía como lo teorizaron en lo fundamental Malatesta, Bakunin y otros compañeros, quienes establecían que su basamento de dominación estaba en la violencia. Una violencia ejercida en diversos campos con miras a asegurar una reproducción del sistema aún en su despliegue histórico. Y que a esa configuración violenta, con enorme capacidad de reproducción, solo de una manera se le podría discontinuar.
Volviendo al aspecto organizativo. Vale decir que durante la actividad, que comprende discusiones, elaboración y acción social, se construyó de hecho una trama ideológica-organizativa. En ella, por ejemplo, no se veía como problema alguno el trabajo público y clandestino a un mismo tiempo, o la actividad armada y sindical-popular pública como cosas que debieran tener sí organicidad propia de acuerdo a su especificidad pero no separadas sino en una misma organización. Que la organización política FAU debiera comprender en su seno cuanta actividad fuera necesaria a su estrategia y proyecto de ruptura. La militancia que sigue en FAU después de 1963 se identifica, siente, que ese conjunto es una unidad que organizada en un mismo colectivo posee un potencial operativo social y político que bien puede procesar coherentemente una vía de ruptura y el inicio de nuevas relaciones sociales.
Si por un mal entendido de “los principios” no podemos construir una organización anarquista que comprenda el conjunto de actividades necesarias a un proceso de cambio de estructuras sociales, estaríamos dando un certificado de defunción al anarquismo.
Es entonces que FAU, como organización política, integra esos componentes, se terminan fusionando y al reconstruirse en una unidad le dan el carácter que hoy posee. Esa construcción no fue producto de una decisión política ni de una elucubración intelectual, se amasó en la acción y fue hija de fracasos y de rectificaciones, también de la pasión puesta en construir un anarquismo que estuviera en la escena social-política y no solamente en el salón. No es un proceso terminado, pues estas cuestiones no tienen fin. Las adecuaciones, puestas al día, correcciones, integración de nuevos conceptos, parecen ser cosas permanentes.
Sí, la FAU pretende, tuvo y tiene en los últimos tiempos la intención, de expresar un anarquismo revolucionario, organizado y en concordancia con los tiempos que corren. Esa fue su intención que con modestia y consecuencia trató de llevar adelante. También, por supuesto, con aciertos y errores, cosa casi inherente al hacer, al estar, en medio de un complejo accionar social que está exigiendo respuestas continuas.
Fue preocupación central no transformar el anarquismo solamente en una crítica. Cosa esta que termina creando un mundo de penumbras, de desesperanza. Cuestiones muy emparentadas finalmente con la resignación.
Para evitar cualquier mal entendido diremos que somos partidarios de un pensamiento crítico pero creemos necesario que unido a él vayan propuestas y el accionar consecuente. Lo dice claramente en su declaración de Principios nuestra organización, aproximadamente así: el anarquismo se constituye, básicamente, en torno a una crítica de las relaciones de dominación en todas las esferas del quehacer social (política, económica, militar, jurídica, religiosa, educacional, etc.); crítica que se redefine permanentemente según la sociedad y el momento histórico concretos en que tiene lugar, discriminando y jerarquizado los niveles determinantes en la estructura social pero expresando siempre, en todo su rigor y coherencia, la necesidad de encontrar los fundamentos originales, el núcleo duro, de las injusticias sociales y de las crisis que éstas generan. Con estos elementos de análisis es posible emprender una crítica global de las distintas formaciones sociales y orientar la elaboración de un proyecto social alternativo tendente a suprimir todas las variantes del privilegio, así como habilitar la práctica revolucionaria que tal proyecto requiere en ese largo trayecto de diversas luchas. Una elaboración teórica, un proceso y una lucha que tiene como eje cardinal el trabajo político fuertemente organizado.
FC – Algunos sectores de nuestra corriente terminaron, muchas veces, por estigmatizar a Pedro Kropotkin, principalmente por su concepción evolucionista y en cierto sentido educacionista, muchas veces invalidándolo o disminuyéndolo como un teórico de relevancia al “nuestro” anarquismo. Con esto no estoy de acuerdo, pues creo que Kropotkin, a pesar de tener posiciones diferentes de las nuestras (muchas por el contexto en que vivió), tiene también contribuciones importantes y relevantes, que deben ser tomadas en cuenta. Veo que Kropotkin es citado y utilizado con frecuencia por FAU y también por usted. Desde su punto de vista, ¿cuál es la validez del pensamiento de Kropotkin para el especifismo?
JCM – Kropotkin, su pensamiento, su comunismo anárquico fueron de mucha influencia en el Río de la Plata, también en otros lugares de América Latina. Fueron folletos como La Conquista del Pan, A los Jóvenes y escritos traducidos en periódicos de la época los que difundieron con fuerza el anarquismo y especialmente en su concepción comunista. Tal es así que aquí fueron comunistas anárquicos: los antiorganizadores, los anarcosindicalistas y los especifistas. Cuando comienza a difundirse el comunismo por vía de Malatesta ya era conocido en ciertos medios. Mucho de esto tiene que ver con Kropotkin y lo que la fuerte inmigración trajo a estas playas: cantidad de militantes libertarios de España, Italia y Francia que ya manejaban bastante de estos elementos teóricos-políticos.
No hay dudas, respeto aparte, de que puede bien decirse que Kropotkin tiene sus pros y sus contras, esto referido a algunas propuestas teóricas, políticas y posturas a nivel internacional.
Pero también es de tener presente que estuvo vinculado a la Primera Internacional ya en 1872, vinculación que provino de una estadía en Suiza. Que muy poco después comenzó la elaboración de su concepción de comunismo anárquico en oposición a lo que era dominante por entonces: el colectivismo bakuniniano. Tampoco puede decirse que era una persona dedicada a la labor intelectual y de investigación en detrimento de la labor militante comprometida. Estuvo preso en Rusia cerca de dos años en 1874, se fugó posteriormente y viajó por algunos países europeos realizando propaganda. En ese tiempo funda Le Revolté, periódico definidamente anarquista que llegaba al Río de la Plata y donde fue muy leído, especialmente por inmigrantes que luego difundían sus planteos. Estuvo vinculado a huelgas obreras, integrando la Asociación Internacional de Trabajadores, y a raíz de ello lo procesaron con cinco años de prisión en Lyon. Dada la movilización por su libertad no estuvo todos esos años encarcelado, fue liberado dos años antes. ¿Porqué digo esto? Sé bien que no digo nada original, pero conviene siempre dar la estatura del militante a quien nos referimos y con el que tenemos variadas diferencias.
Su producción es amplia y de temática variada, va: Del espíritu de rebelión, Las Prisiones, al Apoyo Mutuo, Consideraciones sobre el Estado y la Revolución Francesa. Está claro que no es este lugar para intentar un comentario más amplio sobre su producción.
Agreguemos para evitar posible confusión que en relación a la propuesta organizativa general, a su entusiasta optimismo de que la revolución ya viene, concepción optimista aún para aquel contexto social revuelto; su fatalismo: “marchan ya los estados como fatalidad histórica hacia la decadencia”; “su concepción mecánica del universo” le reprocharía Malatesta, todo esto no contó por estos lugares con adhesión y menos en FAU donde este enfoque no fue siquiera considerado. Su entusiasmo teórico-político, cuando uno lo encuentra reproducido en materiales que resalta en el Río de la Plata el movimiento obrero, no se “ve” al mismo tiempo que ello arroje efectos negativos. Seguramente es de tener en cuenta que son momentos de gran impulso del movimiento obrero de orientación anarquista y se tiene muy presente el objetivo final revolucionario. Descontando que, la mayoría de los materiales escogidos para difundir, podría decirse que no eran de carácter teórico o filosófico, sino más bien agitativo.
Lejos de nosotros cualquier planteo que se parezca a “un regreso a Kropotkin”. No fue teórico de peso en la formación de la militancia de FAU, tampoco puede decirse que estuvo ausente. Se han editado por parte de la organización algunos materiales, lo decimos con total franqueza, previamente muy evaluados, procurando que sirvan como contribución a la orientación y estrategia que llevamos adelante. De esos materiales bastante de ellos vinculados al medio obrero o temáticas como las prisiones. Puede decirse que en FAU Kropotkin cuenta con mucho respeto y reconocimiento por su amplio trabajo militante y por los escritos tan difundidos a fines del siglo XIX y principios del XX. Se estima que tuvo preocupaciones de sistematizar temáticas, de proporcionar herramientas teóricas y de análisis y que la episteme que manejaba por entonces, muy de esa época, en muchas ocasiones lo limitó, le hizo creer poseedor de un saber que aún estaba lejos y lo metió en callejones sin salida. Su producción no puede desecharse a partir de zonas no compartibles (que sin duda son muchas). Reiteramos entonces, hay materiales suyos que significan un aporte histórico y que admiten ser seleccionados con miras a volcarlos en aspectos parciales de una organización anarquista que no tiene su concepción “filosófica”.
FC – Veo por lo que dice que hubo (y hay aún) una preocupación de FAU de no importar una teoría terminada de Europa, o mismo de los teóricos clásicos, sino también incluir elementos latinos y reflexiones propias en el anarquismo, de manera a adaptarlo a nuestra realidad. Me parece claramente que hubo una sensible preocupación de adaptar la ideología a la coyuntura, al momento histórico y a nuestra localidad. ¿Cuáles fueron estos elementos y reflexiones locales incorporados al anarquismo para que fuese adaptado a la realidad latinoamericana?
JCM – Sí, hasta expresamente se planteo no hacer importaciones teóricas, esquemas, métodos, propuestas, que tuvieron su momento histórico y que hoy no constituían una contribución efectiva para operar en lo social-político. Pero deseamos evitar confusiones, así que aclararemos que nunca estuvo en el ambiente temas como que debíamos producir nuestra propia teoría, nuestro propio cuerpo conceptual, latinoamericano por fuera de lo que se producía en Europa u otras partes del mundo. Es decir, nunca se conversó sobre una ciencia latinoamericana y otra ciencia de otras partes del mundo. El conocimiento científico que se produzca, si es consistente, tiene valor para cualquier parte del mundo. Para decirlo un poco en broma, no estaba la ocurrencia de que había que rechazar la teoría de la relatividad, su noción de tiempo y espacio, porque Einstein no era latinoamericano. Lo que podría parecerse a aquella absurda ocurrencia de la URSS de endemoniar las investigaciones de Mendel o producciones de Jacobson por no ajustarse al esquema de la lógica dialéctica.
Se planteaba que había nuevas investigaciones, nuevos conocimientos, que descontinuaban nociones anteriores, que ofrecían nuevas miradas y que el anarquismo debía necesariamente incorporar so pena de quedar como reliquia histórica.
Lo que se pretendía entonces, era que aquel cuerpo categorial que se adoptara como poseedor de un rigor adecuado, ya con la noción de que el conocimiento es infinito y en consecuencia que ese cuerpo no puede tornarse dogmático, debe llenarse con la carne de cada lugar específico. Se ponía el acento en que las realidades existentes en Latinoamérica, su dependencia, su opresión imperial, su historia toda, exigían un estudio de cada realidad, de cada formación social, para que las herramientas teóricas y las coordenadas políticas tuvieran donde agarrarse, que constituyeran propuestas no en función de un pueblo fabricado en el pensamiento sino el efectivamente existente.
La historia de la emancipación de los pueblos latinoamericanos de sus verdugos coloniales, las características de esos movimientos y de su población fueron motivo de ciclo de charlas que alternaban con otras de experiencias libertarias, caso La Historia del Movimiento Makhnovista, el Méjico de Magón y Zapata y diversos materiales sobre la Revolución Española. Sobre realidades presentes de América Latina circulaban revistas varias y el aporte de militantes que recorrían distintos países y que tenían inserción efectiva en medios obrero-populares de países con fuerte población indígena y mestiza. Interesaban mucho las ideas y luchas federales de José Gervasio Artigas. Todo ello no tenía nada que ver con nacionalismo, como alguna vez se dijo acerca de FAU. Siempre hubo una clara definición internacionalista pero sabíamos que no estábamos parados en el aire sino en un terreno concreto que tenía gente e historia. Es cierto, algunas de estas cosas estaban a contrapelo de la “cultura” de la época muy fijada en ciertos parámetros muy generales y reduccionistas. Se decía por momentos América Latina como si fuera una cosa homogénea y que podía ser descripta e interpretada con un manojo muy reducido de conceptos.
Teníamos cosas vendidas como ciencia. Cosas hoy muy conocidas, como que los lugares donde surgirían primeramente condiciones para el socialismo serían aquellos donde se había dado un desarrollo importante industrial y un gran proletariado concentrado, que lo central a considerar eran aspectos de ese orden y que lo demás sólo eran remanentes que el desarrollo iría liquidando más bien rápido que despacio. Y por estos lados teníamos “remanentes” de mucha fuerza tales como las poblaciones originarias y pueblos oprimidos que realizaban luchas por reivindicaciones importantes y muchas veces resistencias muy profundas. Algunas de ellas inscriptas y motivadas en ideologías milenarias.
Claro que estás concepciones totalizantes, de un tono casi mecánico, tal como la enunciamos más arriba, no venían de nuestras tiendas, pero a veces se nos colaba algún trozo de ellas y como por arrastre traían más elementos similares que coadayudaban en tornar confuso y muchas veces bastante contradictorio nuestro despliegue teórico-político. Por ejemplo, se colaban por el lado reduccionista de la interpretación economicista o por el eurocentrismo, el progresismo, el evolucionismo. Precisamente había cierta prevención contra el eurocentrismo y su bagaje viniera de la tienda ideológica que viniera. También prevenciones por nuestro colonialismo cultural internalizado, esa tendencia a poner de moda temáticas sociales, propuestas, formas organizativas que no tenían relación con estos lugares, con lo que la gente estaba viviendo por aquí, con lo que estaba imperiosamente necesitando. Traer paracaidísticamente proyectos y estrategias por fuera de todo análisis de cómo es nuestra formación social, cual es nuestro imaginario (nuestro sujeto histórico latinoamericano y de cada uno de estos lugares), de que cosas son las que permiten una relación efectiva con la gente, con el pueblo, para iniciar procesos dentro y con el pueblo y no de acuerdo a ocurrencias o decretando condiciones y características únicamente vía de un proceso intelectual. Por supuesto que cuando decimos eurocentrismo no metemos en esa bolsa cualquier aporte de rigor, consistente, que provenga de Europa. Eso sería una especie de discriminación al revés.
FC – De esta manera, es posible concluir que el especifismo no es algo creado por ustedes en la segunda mitad del siglo XX, sino un nombre dado a una práctica que viene del anarquismo clásico. Veo que usted se refiere como “especifismo” el coletivismo bakuniniano o, principalmente, como el anarco-comunismo que hubo en América Latina y en tantos otros lugares del mundo, que defendía los “niveles” distintos de organización, de la organización anarquista y los movimientos populares. ¿Por qué entonces la opción por el nombre “especifismo” y cuándo pasaron a utilizarlo?
JCM – De ninguna manera el especifismo fue pensado como una creación nuestra. Nunca se pensó o dijo algo así. Eso hubiera sido una infantil vanidad, por decir lo menos. El especifismo ya tenía su rica historia y su producción ideológica. Y como hemos ya dicho veíamos en Malatesta su expresión más clara y desarrollada en aquel momento. Especialmente en determinados trabajos de Malatesta. Es de tener presente que Malatesta estuvo un tiempo en Argentina (incluso pasó por Montevideo) en los años 1885-89. Fue, a pedido de Polinice Mattei, un anarquista italiano perteneciente ya al movimiento obrero, que redactó los primeros estatutos de una sociedad de Resistencia, en este caso para el gremio de panaderos. En poco tiempo los sindicatos de Resistencia tuvieron gran desarrollo y constituyeron la espina dorsal de aquellas grandes “centrales” obreras (Federación Obrera Regional Argentina – FORA y FORU) que comprendían en su seno a cerca del 90% del movimiento obrero organizado. Claro está que, esto no se produjo al sólo influjo de Malatesta. Pues sería transformar nuestra simpatía y respeto en religión. En el ambiente obrero había una búsqueda que logró éste dar forma, igualmente no es poca cosa. Con su intensa actividad y apoyo de la colectividad italiana y de muchos otros anarquistas fundó o dio gran impulso a grupos especifistas en Argentina. Es en este momento que los colectivistas, especialmente españoles, residentes en la Argentina se integran al comunismo anárquico que propiciaban estos nucleamientos. Por supuesto esto repercutió rápidamente en Uruguay, la relación con la militancia anarquista Argentina era muy fluida.
Para que el tema no se haga demasiado largo, agregaríamos a esta altura, que en la década del 20 hubo otra FAU (Federación Anarquista del Uruguay) inspirada en las ideas especifistas.
Con respeto a parte de tu pregunta te diré que: la opción era necesaria para señalar en que parte del espectro ideológico anarquista nos ubicábamos. Lo de especifismo se ha usado fundamentalmente para indicar que somos partidarios de una organización política del anarquismo. También que nuestros planteos, estrategia, orientación general, programa, difieren de la de otras expresiones anarquistas. Expresiones con las que podemos tener coincidencias puntuales, pero que tienen un accionar regular que no se corresponde con el que tenemos nosotros como labor cotidiana en lo social-político en articulación con una estrategia y táctica que pensamos coherente y necesaria para el proceso de ruptura que constituye el objeto final.
Al mismo tiempo agregaremos que no pensábamos al especifismo como un cuerpo teórico-político acabado sino como un mojón de importancia que debía seguir desarrollándose y que modestamente nuestra organización debía intentar aportar lo que pudiera para que él no quedara anclado en el pasado. Nuestra organización y todas aquellas organizaciones anarquistas que se identificaban con esa orientación general. Algo así se planteó por parte de FAU en la Conferencia Latinoamericana de 1957: que no bastaba con realizar balances de lo bajo que estaba el anarquismo (en ese momento muy bajo), sino que era nuestra responsabilidad el ubicarlo en este tiempo y en relación con los problemas que el presente planteaba. Que lo primero que nos parecía que teníamos que considerar es que algo no estábamos haciendo bien. Que resultaba fácil buscar culpas afuera, decir que los cambios nos habían desplazado de la escena social y tantas otras cosas que sonaban a autojustificación, a cierto conformismo, a no ubicar el desafío histórico que teníamos por delante, no asumir la ausencia de adecuación y de acompañamiento a las trasformaciones operadas en el seno del capitalismo. El repetirnos, el meternos para adentro, el no haber tenido la sensibilidad social para ponernos a todo con nuestros pueblos, el haber ido transformándonos, en los hechos, en una especie de elite, aptos para hipercríticas y con mayúsculas dificultades para aprender tanta cosa que los tiempos nuevos iban trayendo. En este evento latinoamericano, este tipo de consideraciones no sólo fueron de FAU; la delegación Argentina por momentos con gran lucidez dio un panorama prolijo de nuestras dificultades actuales.
Pensamos nosotros que la mayoría de las veces nos plateábamos mal la pregunta y en consecuencia las respuestas no pueden ser las apropiadas. Como indica Gastón Bachelard ya es un gran paso plantearse bien la pregunta. Darnos un baño de modestia y saber en que situación estamos y reconocer que daremos muchos tumbos en la búsqueda de salir de ese laberinto social, el de haber perdido pié en un largo trecho histórico, el no habernos planteado ¿Qué nos está pasando? Uno no puede menos que admirar a aquellos viejos congresos en los que participaban los “viejos” teóricos y donde planteaban con audacia y creatividad posiciones filosóficas y políticas tratando de no quedar rezagados o diciendo cosas que no sólo interesan a un pequeño colectivo. No es relevante en relación a lo que quiero resaltar que muchas de aquellas consideraciones, de los viejos congresos, estuvieran impregnadas por la estructura de conocimiento de ese momento histórico y que hoy podría verse como cosa poco consistente a la luz de nuevas investigaciones y descubrimientos. Rescato totalmente la actitud política.
Sí, la militancia anarquista en cierta época, que no fue tan corta, trató de analizar la problemática que tenía enfrente y formular propuestas de acción. Pues en todos los periodos hubo muchos cambios y si no había respuestas adecuadas eso no indicaba otra cosa de que no se ubicaba la problemática que estaba llegando, también que faltaba ausencia de creación, ausencia de audacia política para explorar lo nuevo, para ejercitar ese pensamiento crítico que tan bien practicaron los “viejos” teóricos que dieron vida a la corriente anarquista y que tantos movimientos posteriores continuaron.
Acotamos que nuestra presentación “pública” en nuestro medio y frente a otras organizaciones políticas y sociales no es como especifistas, sino como una organización política anarquista. Lo de especifismo es fundamentalmente para lo interno anarquista o para aquella pregunta que muchas veces en reportajes que le hacen a militantes de la organización los periodistas dicen: “que anarquismo es el de Uds.”. A nivel popular si dijéramos somos especifistas esto casi implicaría que anduviéramos con un folleto explicativo en el bolsillo para entregar después de haberlo dicho.
Pero claro al interior de la organización y del anarquismo en general está expreso que nos inscribimos dentro de esa correntada ideológica y que siempre hemos deseado aportar aunque fuera un pequeño grano de arena para que su desarrollo continúe. Un desarrollo que no excluye nutrirse de diversos aportes, estudios, investigaciones que por aquí y por allá van apareciendo. Tanto en una labor de arqueología histórica como de cosas nuevas.
Agregamos que a esta altura ya son muchos los compañeros nuestros que prefieren, desde el vamos, una definición precisa y gráfica, de ahí que sencillamente definen a FAU como una organización política anarquista y nada más.
FC – ¿Desde el inicio de FAU ustedes trabajan con este concepto organizacional del especifismo? Digo esto, pues cuando la FAU fue fundada ya había algunos documentos que, por lo menos de mi punto de vista, son resultados de este mismo “caldo” en que se forma el especifismo de FAU y que poseen ciertas semblanzas. Hablo particularmente de la Plataforma Organizativa de los Comunistas Libertarios del Dielo Trouda de 1926, la Plataforma de la Federación de los Anarco-Comunistas de Bulgaria, de 1945 y del Manifiesto Comunista Libertario de George Fontenis de 1953. ¿Ustedes tuvieron contacto con estos documentos en el momento de constitución de la FAU y de aplicación/actualización de este concepto de especifismo? ¿Ellos tuvieron alguna influencia en la creación del especifismo de FAU?
JCM – Parte de esta pregunta de hecho ya fue respondida en considerando anteriores. Pero podemos reiterar que ninguno de estos documentos circuló en la previa de FAU. Salvo el material de Balkansky quien pertenecía a la Federación Búlgara. Esta previa se llamó: Comisión Pro Federación Libertaria Uruguaya (CPFLU) y trabajó durante el año 1955, designada por un Pleno Nacional para la circulación de posiciones sobre variados temas. Verbalmente, en los trabajos de comisiones se mencionaban experiencias como la formación de la Federación Libertaria en Argentina, en 1901. En momentos de la Declaración de Principios o Carta Orgánica había aportes de los “viejos” compañeros que habían participado en muchas instancias organizativas en el Río de la Plata, desde 1905 a 1950. También de militancia joven, especialmente Juventudes Libertarias (JJLL) que tenía gravitación decisiva en ese momento en la Federación de Estudiantes Universitarios que funcionaba con toda una estructura federal de matriz libertaria. La otra agrupación, Cerro, tenía compañeros que habían estado en instancias organizativas diversas, uno en la Revolución Española, que tenían experiencia y ya habían elaborados propuestas concretas en un sentido organizativo, no solo para Principios y Carta Orgánica, sino para Estrategia y Programa. Salieron muchos boletines preparatorios con documentos, ellos incorporaban cualquier propuesta que hubiera para ser considerada en la instancia fundadora. Si alguien lo hubiera propuesto cualquiera de esos documentos que mencionas se hubieran incorporado, el criterio dominante era ese. Vale decir, que el poner el acento en el “Aquí y Ahora”, como se decía, no implicaba ninguna disposición a echar en saco roto experiencias, documentos y luchas anteriores.
No se excluyó nada, simplemente que así como hemos narrado es que se dio la cuestión relativa a documentos que circularon en el proceso de fundación.
Aunque en el proceso de fundación no apareciera ninguno de los documentos mencionados no quiere decir que alguno de los “viejos” compañeros no los conociera. Por ejemplo, las figuras de esos militantes ejemplares como Makhno y Archinov eran de mención frecuente en conversaciones en años anteriores a la fundación de FAU, tanto en el Ateneo del Cerro como en JJLL, y la edición de Argonauta sobre el Movimiento Makhnovista era de circulación regular. Te agrego como curiosidad que todavía hay una versión en ruso, es que había algunos militantes nuestros provenientes de aquellos lugares, que estuvieron vinculados a actividades de FAU.
FC – Hoy, estos documentos que cité arriba constituyen la base de la estrategia de organizaciones que reivindican la tradición plataformista y que se llaman anarco-comunistas. Como el especifismo (con este nombre) es reivindicado solamente acá, en América Latina, muchas de estas organizaciones han sido nuestras interlocutoras en otros países. Primeramente, me gustaría saber si ustedes tienen acceso a estos documentos y que me colocasen sus comentarios sobre ellos. Después, me gustaría saber: ¿para usted, cuál es la diferencia entre especifismo y plataformismo?
JCM – El criterio sobre información y formación militante fue muy amplio. Incluso antes de constituirse la FAU había organizaciones sociales como el Ateneo del Cerro y sindicatos que tenían grandes bibliotecas. El ambiente era impulsar la lectura y crear ambiente para el intercambio. Se leía variados materiales anarquistas y otras obras afines o de interés general. Me estoy refiriendo especialmente al medio obrero. En ese contexto fue mucha la militancia libertaria o afín a nuestras ideas que leyeron: Luigi Fabbri, Rudolf Rocker, Fausto Falaschi, Ricardo Mella, Anselmo Lorenzo, Pedro Archinov, Ricardo Flores Magón, Rafael Barret, Manuel Gonzalez Prada. Obviamente: Bakunin, Malatesta y Kropotkin.
Esto por citar algunos de los materiales que merecieron lecturas comentadas o instancias de discusión informal. Junto a todo esto, folletos y artículos de nuevos enfoques que llegaban como, por ejemplo, planteos de Gastón Leval y otros.
El Plataformismo es más que probable que fuera nococido por mucha militancia. Pero que haya sido un material gravitante por estos lugares no tenemos referencia. No solamente a nivel de FAU, no lo fue tampoco en el Congreso Latinoamericano y nunca mencionado en instancias libertarias que se dieron en la década del 50 y 60. Los anarcocomunistas partidarios de la organización, ya en Argentina, ya en Chile, en esos tiempos iban de la mano de Malatesta.
Menciones regulares a quienes fueron redactores de la Plataforma, en tanto militantes ejemplares, fue cosa común. Siempre se habló de ellos con gran simpatía y respeto. Pero en ese plano.
A mí, personalmente, me quedó la impresión, años después, de que el planteo de los plataformistas era muy afín con el especifismo, particularmente con el que FAU desarrollaba. Un análisis de diferencias y coincidencias entre estos dos planteos; que tienen de actualidad y que cuestiones están estrechamente vinculadas a determinadas coyunturas históricas requieren de un trabajo específico. Podría ser un trabajo más que interesante. Pero eso lleva tiempo, dedicación, mucha consulta de documentación. Es una delicada tarea, un tema sobre el que no se puede improvisar, por lo pronto nosotros no nos animamos a ello. Ni siquiera pensamos en la posibilidad de confeccionar un esquema con un desarrollo básico sin muchas pretensiones. Pues como te había dicho antes de empezar la entrevista, hoy estamos abocados a terminar una parte histórica sobre nuestra organización y el tiempo no da. Así que dejaríamos la respuesta en ese plano de la “impresión”. Como cosa gráfica, te puedo agregar que si preguntaras a compañeros de FAU de anteriores generaciones que es el Plataformismo, supongo que dirían algo así: Un grupo especifista como el nuestro que se nutrió de otra historia y otra experiencia. Esto en base a como se dieron las cosas en este lugar.
Hemos hecho varias menciones a problemas que tenemos que superar, a desafíos que hay por delante, a la necesidad de comenzar a pisar firme para ir recuperando tanto terreno perdido. Todo ello lo decimos de la perspectiva que el anarquismo fue mucho ayer y tiene mucho hoy para decir y hacer. Obvio es que la historia libertaria no empieza hoy. Somos herederos de un pasado lleno de combates, de militantes ejemplares, de verdaderos héroes del pueblo. El anarquismo tiene escritas grandes páginas en la historia. El mundo obrero sabe de su abnegación y entereza. Un pasado que hasta nos asusta. Concepción que ha tenido una consecuencia plena con respecto a la necesidad de cambiar las estructuras del sistema capitalista y marcado con precisión líneas generales de reconstrucción social que tienen, en lo fundamental, una incuestionable vigencia. Puso el acento en la participación popular, en la acción directa, en no entrar “en el corral de ramas” de la burguesía. Ante el fracaso de los otros planteos socialistas hoy puede, ante la historia, reclamar su derecho a aplicar su modelo de sociedad. Claro sólo ante la historia, no ante el poder existente a quien hay que desalojar por que solo no se va y estas, nuestras cosas, las combate a sangre y fuego.
FC – Dentro de las corrientes socialistas (autoritarias y antiautoritarias) hay sectores que, como nosotros, defienden esta separación entre la organización política y el movimiento popular. ¿Usted podría decir cuál es la diferencia de las relaciones entre organización anarquista y los movimientos populares y las relaciones de los partidos leninistas/trotskistas con estos movimientos? O sea, ¿qué diferencia una organización anarquista especifista de un partido autoritario? ¿Usted podría hablar sobre la relación entre la organización anarquista y los movimientos populares?
JCM – Separaríamos los temas a los efectos de intentar hacer más clara la respuesta. Tomaremos inicialmente lo que se ha denominado tradicionalmente partidos autoritarios. Este tema nos lleva de la mano a otro, una nueva forma de hacer política. Lo que equivale a simultáneamente a encarar la forma organizativa política de otra manera y poniendo el acento en un polo prácticamente opuesto al de los grupos marxistas en general. Todos ellos poseen una estrategia en la que se asigna una participación mínima o pasiva a la clase trabajadora y al movimiento popular en general. Ellos estiman que representan los intereses de los trabajadores y que es el partido al que hay que fortalecer ya que los cambios o en algunos casos el evento revolucionario vendrá desde arriba digitado por tal partido. En todos los casos, grados más grados menos, las llamadas “masas” ofician de furgón de cola. Es el partido quien dirige el proceso y lo que se debe hacer y no le deja al movimiento de “masas” alternativa alguna de participación decisoria en nada relevante.