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martes, 26 de junio de 2012

Huelga textil de Rio Blanco, México (1907)


A continuación dos artículos sobre los sucesos y el contexto de la huelga y la masacre de Rio Blanco, Mexico. El primero de Paola Guzmán, profesora de Preparatoria Abierta. Publicado en “México historia de un pueblo/S.E.P.” El segundo es una reseña del libro de Alfonso Torúa Cienfuegos, “El magonismo en Sonora (1906-1908): Historia de una persecución” realizada por Gerardo Peláez Ramos en el sitio de la agencia de noticias La Haine (lahaine.org).



“1907 - Inicio de la huelga de Río Blanco, Veracruz”
Paola Guzmán

Los abusos de las tiendas de raya y las casas de empeño, los exiguos salarios, la discriminación y despotismo con que eran tratados los obreros; las multas y prohibiciones establecidas por los patrones, fueron causas que originaron el movimiento obrero en Río Blanco, Veracruz.
Debido a las condiciones de explotación que sufrían los obreros, en Orizaba, Veracruz se organizaron integrando un grupo que se denominó "Círculo de Obreros Libres", dirigido por antiguos integrantes del Partido Liberal, en el que participaban los hermanos Flores Magón.
A este grupo se unieron los trabajadores textiles de la región de Puebla y del centro de Veracruz con la finalidad de lanzarse a la huelga, que inició el 3 de diciembre de 1906 y en ella participaron más de 6 mil trabajadores. Como consecuencia, las condiciones de los obreros de Santa Rosa, Orizaba y los de Río Blanco se tornaron más difíciles.
Para solucionar el conflicto, los obreros nombraron como árbitro al presidente Porfirio Díaz, cuyo fallo fue en contra de las demandas planteadas, y así los trabajadores continuaron la huelga.
La mañana del 7 de enero de 1907, los obreros se postraron frente al edificio de la fábrica sin entrar a trabajar. Un empleado de la tienda de raya dio muerte a uno de los huelguistas. La reacción de los obreros fue atacar con piedras la llamada "Casa Azul" y amotinados saquearon la tienda de raya, dando muerte a los dependientes.
El pronunciamiento de Río Blanco, al igual que el de Cananea, en 1906, fue reprimido por las autoridades. Sofocada la huelga fueron fusilados los dirigentes, entre ellos, Rafael Moreno, presidente del Círculo y al secretario del mismo, Manuel Juárez.
Las acciones de los obreros de Cananea y Río Blanco tuvieron repercusiones, no sólo a nivel nacional sino también internacional. Los movimientos de referencia están considerados como los precursores del movimiento obrero mexicano.
El art. 123 constitucional regula las relaciones obrero-patronales.


Deuda obrera
"La armonía entre los intereses de la clase obrera y los de los industriales constituye actualmente un problema delicado que por desgracia explotan algunas personas mal intencionadas; pero el gobierno está pendiente de la situación y si, contra todas las previsiones y contra todos los antecedentes de la clase obrera mexicana, llegasen a producirse nuevos disturbios, el ejecutivo continúa dispuesto a hacer respetar los derechos de todos y a mantener el orden público".
Con estas palabras concluyó Porfirio Díaz su informe presidencial acerca de los acontecimientos sucedidos en Río Blanco, Veracruz, el 7 de enero de 1907. Aquellas personas "mal intencionadas" a las que se refería el dictador fueron miles de trabajadores que se lanzaron a la lucha heroica para acabar con la explotación de que eran víctimas. En ese entonces perdieron la batalla, de modo que el tutelaje de Díaz siguió pesando sobre sus hombros.
Durante los treinta años del Porfiriato se dio un fuerte impulso a la industria manufacturera en México. Esto, al costo de que muchos hijos del pueblo fueran explotados en las fábricas, las cuales estaban fundamentalmente en manos de extranjeros. Los trabajadores cumplían jornadas de doce y catorce horas diarias, en las que realizaban gigantescas cargas de trabajo en condiciones insalubres.
No obstante, al mismo tiempo, la concentración de miles de trabajadores bajo un mismo techo permitió que éstos se organizaran en la lucha por sus reivindicaciones de clase.
La industria textil fue una de las más importantes y desarrolladas; asimismo fue quizá la que conservó a los obreros más combativos y radicalizados, aún veinte años después de la revolución de 1910. La lucha de los obreros textiles en 1906 cristalizó en una huelga nacional de la industria en la que se vieron involucrados los estados de Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Querétaro, Jalisco y el Distrito Federal. Este movimiento se forjó con la influencia innegable del Partido Liberal Mexicano y de las ideas anarquistas de los hermanos Flores Magón.
Los acontecimientos de Río Blanco, Veracruz, síntesis dramática de la lucha de los trabajadores textiles, constituyeron el episodio más sangriento de una larga tradición de organización sindical, después de la masacre perpetrada a los mineros de Cananea. Poco se conoce de estos obreros. Sólo se sabe de "los mártires de Río Blanco y Cananea", de su sangre derramada en aras de la libertad. Sin embargo estos héroes, de los que sólo quedan en la memoria popular los nombres y fecha de muerte -en el mejor de los casos-, junto con miles de seres anónimos tuvieron una vida cotidiana y una particular forma de pensar. Con los obreros del Río Blanco, la clase obrera tiene una gran deuda.



Reseña: "El magonismo en Sonora. 1906-1908"
Gerardo Peláez Ramos

En la historia de la izquierda mexicana existen tres personajes a quienes la industria editorial les ha hecho justicia: Ricardo Flores Magón, Vicente Lombardo Toledano y José Revueltas. Del primero se han reproducido los documentos principales del Partido Liberal Mexicano, la edición facsimilar de Regeneraciónen su primera época, los artículos , obras de teatro y otros textos del más destacado anarquista mexicano, la selección de materiales de Regeneracióny otras publicaciones magonistas, y, en fechas recientes, avanza a buen paso la edición de sus obras completas.
Del segundo se han publicado en el último vicenio más de 60 tomos de su enorme producción teórica, sindical, política y periodística, en sus Obras completas y en su llamada Obra histórico-cronológica, además de la edición de libros sueltos por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Cámara de Diputados, la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano”, el Partido Popular Socialista y otras instituciones y organizaciones.
Del tercero, los diversos grupos espartaquistas de la segunda mitad del siglo XX publicaron en ediciones rústicas y mimeografiadas sus más famosos textos políticos, mientras que editoriales comerciales lanzaban al público sus novelas y cuentos; Ediciones Era emprendió la tarea de editar sus Obras completas.
Los trabajos de recuperación, ordenamiento y edición de antologías del PLM, Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Práxedis G. Guerrero y Enrique Flores Magón; de facsímiles de periódicos anarquistas, y de algunos textos de Diego Abad de Santillán, Chantal López, Omar Cortés, Eugenio Martínez Núñez, José Esteves y otros autores sobre el anarquismo mexicano, la Casa del Obrero Mundial y el movimiento obrero de nuestro país de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, las desarrollan con grandes logros Ediciones Antorcha y sus promotores, Chantal López y Omar Cortés.
En cuanto al abordaje del pensamiento y la acción del magonismo puede afirmarse, con total objetividad, que no hay año en que no se produzcan libros, tesis profesionales y de grado, folletos y artículos que tratan del PLM, la prensa, las acciones armadas, las huelgas de Cananea y Río Blanco, la relación entre los magonistas y el movimiento indígena, Práxedis G. Guerrero, Librado Rivera y los hechos de Baja California en 1911, además de la elaboración de escritos de autores extranjeros sobre Ricardo Flores Magón, que parece ser es el anarquista latinoamericano más popular y conocido. Este tratamiento del magonismo está antecedido por las obras tan leídas y citadas de Salvador Hernández Padilla, Diego Abad de Santillán, Javier Torres Parés, Ethel Duffy Turner, Boris T. Rudenko y otros destacados autores.
En la producción bibliográfica sobre el PLM cabe resaltar El magonismo en Sonora (1906-1908). Historia de una persecución, de Alfonso Torúa Cienfuegos, reeditada recientemente por dos editoriales libertarias. La obra incluye los siguientes capítulos: El magonismo; El PLM en Sonora, 1906-1908; Fernando Palomares, un indio mayo en las filas magonistas; Javier Buitimea: un indio yaqui en las filas liberales, y Autoridades de Sonora y Arizona contra los magonistas.
Torúa Cienfuegos expone cómo del anticlericalismo se pasa, en marzo de 1901, “al ataque frontal en contra de la dictadura, a la prensa semioficial y al personalista y antidemocrático partido de los científicos”. (p. 21) Luego establece que para noviembre de ese mismo año, en un manifiesto el Club Ponciano Arriaga discute los problemas agrario y laboral, así como la deportación de los yaquis al Valle Nacional, en el estado de Oaxaca.
El autor percibe de manera acertada la evolución hacia el anarquismo del PLM, pero caracteriza equivocadamente a este partido cuando sostiene que “al principio, el PLM no pasó de ser un partido socialdemócrata”. Esta tesis es insostenible, pues el PLM inicialmente era un partido liberal, no socialdemócrata. No sobra decir que la socialdemocracia, a principios del siglo XX, además de que incluía en sus filas a los bolcheviques rusos, los tesniakí (socialistas estrechos) búlgaros, los tribunistas holandeses y otros revolucionarios marxistas, como partido, incluidas sus franjas reformistas y revisionistas, planteaba el socialismo como meta, su adhesión al marxismo y se consideraba internacionalista. El Partido Liberal Mexicano evolucionó del liberalismo juarista, no de la socialdemocracia, hacia el anarquismo.
En la obra se señala cómo arriba el PLM a la conclusión de la necesidad de la revolución, de la lucha armada. Y luego se explica la visión magonista de la revolución: “…La solución que planteaba era que a medida que los revolucionarios fueran tomando pueblos, haciendas y rancherías, se comenzara a expropiar tierras, fábricas y todos los bienes de capital, sin esperar a que se reuniera un Congreso a decretar leyes que hicieran posible la expropiación”. (p. 33)
En el capítulo 2, “El PLM en Sonora, 1906-1908”, Torúa afirma que las fuerzas insurreccionales del PLM son conocidas como focos guerrilleros. No es así. La teoría y práctica del foco guerrillero en Perú, Venezuela, México y otros países de América Latina arranca de una lectura parcial y limitada de la Revolución cubana, concepción elaborada por Regis Debray, Carlos Marighella y otros autores; pero con todo y sus deformaciones hay que reconocer que el foco guerrillero se proponía la toma del poder político. Ahora bien, la lucha armada de masas implica necesaria y forzosamente la insurrección popular, que puede dar inicio con la autodefensa armada, al estilo de la experiencia de Lucio Cabañas en la sierra de Atoyac, Guerrero, y, sobre todo, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que transitan claramente de la autodefensa armada hacia la constitución de un verdadero ejército con miles de combatientes y zonas geográficas bajo su control. Es obvio que los magonistas no eran foquistas.
En relación con el Grupo Douglas del PLM, el historiador explicita su carácter mayoritariamente obrero.
En las páginas dedicadas a la histórica huelga de Cananea, el estudioso esclarece que el magonismo se proponía organizar un levantamiento armado y no la realización de una huelga. Los datos que aporta avalan esta tesis. También incluye en este apartado el descontento y la protesta de los rancheros y comerciantes de la región en contra de la empresa imperialista de Greene.
Como resultado de la paralización de actividades en las minas, Torúa concluye: “En Cananea, después de la huelga quedó un panorama desolador para los magonistas y para la sociedad en general. Los obreros no obtuvieron el aumento de salario que pedían, ni su carga de trabajo fue reducida y la organización del sindicato se postergaría hasta ya entrados los años treinta. Los otros sectores de la sociedad tampoco lograron acabar con el monopolio y el control de la economía ejercidos por Greene. Para los magonistas todo resultó en un tronante revés ya que no echaron a andar su maquinaria revolucionaria y el movimiento se diluyó entre las intricadas redes de espionaje que el gobierno les tendió…” (p. 48)
En la obra se desmitifica el rol de Esteban Baca Calderón y Manuel M. Diéguez.
Las amplias labores de espionaje, provocación y represión de los gobiernos de la Federación, el estado y los municipios son abordadas en forma clara y precisa, con una buena documentación de archivo.
Al mayo Fernando Palomares se le consagra un capítulo del libro reseñado. Aquí son narrados y analizados el proyecto mexicano de colonización, el socialismo utópico de Topolobampo, Sinaloa, encabezado por Albert K. Owen, y la posible influencia de ese experimento en la formación ideológica del futuro dirigente indígena magonista. En 1904 Palomares entró en relación con militantes del PLM y se convirtió en agente de El Hijo del Ahuizotey de Excélsior. Después también fue distribuidor de Regeneración, ya editado en Estados Unidos. En Tucson, Arizona, el dirigente mayo editó El Defensor del Pueblo, y recorrió las comunidades mineras de ese estado norteamericano, en compañía de Manuel Sarabia, Práxedis G. Guerrero y Lázaro Gutiérrez de Lara, distribuyendo propaganda liberal e incorporando militantes al PLM.
En 1906, Palomares se trasladó a Cananea, donde trabajó en la tienda de raya, quizá por su dominio del idioma inglés.
Como otros magonistas, Palomares participó en el movimiento de huelga de los mineros. Derrotada la huelga, el líder mayo ante la amenaza de ser arrestado, huyó a Douglas, Arizona. En Estados Unidos difundió el Programa del PLM y desarrolló diversas actividades propagandísticas y organizativas. En 1907 cumplió tareas revolucionarias en Baja California, la cual recorrió ampliamente. En mayo de 1908 editó con Juan Olivares el semanario Libertad y Trabajo.
En 1910 Fernando Palomares y Pedro Ramírez de Caule fueron encargados por la dirección liberal de preparar la insurrección en Baja California. Escribe Torúa: “El 29 de enero de 1911 un grupo de 17 libertarios atacaron y ocuparon Mexicali. Fernando Palomares, Caule y Jiménez dirigieron las operaciones militares, pues eran ellos los que conocían mejor el terreno, además de que contaban con el nombramiento de delegados especiales del PLM en la zona. Los liberales avanzaron sobre Tecate y Tijuana, permaneciendo en el estado [territorio] de Baja California, por espacio de 6 meses, teniéndolo que abandonar cuando fueron derrotados por las fuerzas maderistas comandadas por Celso Vega”. (pp. 59-60)
Fernando Palomares fue detenido en El Paso, Texas, el 2 de diciembre de 1911, siendo procesado y condenado a un año con un día en la prisión de Leavenworth. Fue liberado en febrero de 1913. Continuó actuando en las filas magonistas. Murió el 10 de diciembre de 1951.
En un apartado de este capítulo es descrita la persecución de que fue objeto el líder mayo por parte de las autoridades federales, estatales y municipales en el estado de Sonora en 1908, transcribiendo varios telegramas muy ilustrativos, pero Palomares logró escapar.
El capítulo 4 trata sobre Javier Buitimea, un indio yaqui. Torúa escribe algunos sustanciosos párrafos acerca de las relaciones entre el PLM y los yaquis.
Parece ser que Buitimea fue nombrado delegado del PLM en Sonora sin reunir los requisitos indispensables de un dirigente revolucionario y que al caer en manos de las autoridades porfirianas el 10 de agosto de 1908 habló más de la cuenta. Debido a estas declaraciones fueron aprehendidos muchos cuadros magonistas y desmantelada la organización revolucionaria. Buitimea pasó más de tres años en las bartolinas de San Juan de Ulúa. Luego abandonó las filas liberales, pues no gozaba de la confianza y el aprecio de los magonistas.
El último capítulo aborda el tema del trabajo de las autoridades de Sonora y Arizona en contra de los magonistas. Enrique C. Creel, con apoyo de las agencias Furlong y Pinkerton y la ayuda de los funcionarios gringos, coordinó las labores de vigilancia, espionaje y persecución de los liberales. Los cónsules mexicanos en El Paso y San Antonio, Texas, y de Tucson y Douglas, Arizona, desempeñaron un papel muy destacado en dichas actividades. El asesino de los mineros de Cananea, Thomas Rynning, jefe de los rangers, tuvo participación notoria en la vigilancia de la frontera y la detención de “revoltosos”.
La obra está sustentada en la investigación efectuada en los archivos General de la Nación, Histórico del Gobierno del Estado de Sonora e Histórico de Relaciones Exteriores, y en los libros de Diego Abad de Santillán, Historia de la Revolución mexicana; Juan Carlos Beas, et al., Magonismo y movimiento indígena en México; Lowell L. Blaisdell, La Revolución del desierto; Ethel Duffy Turner, Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano; Salvador Hernández Padilla, El magonismo: historia de una pasión libertaria; Sergio Ortega Noriega, El edén subvertido. La colonización de Topolobampo; Javier Torres Parés, La Revolución sin fronteras. El Partido Liberal Mexicano y las relaciones entre el movimiento obrero de México y el de Estados Unidos, 1900-1923, y otros autores más. Es una obra, pues, bien documentada.
Para finalizar, cabe precisar que a los Industrial Workers of the World Torúa, como otros autores, los llama International Workers of the World. Es una denominación errónea.
El magonismo en Sonora (1906-1908. Historia de una persecución) es un libro que enriquece el tratamiento de la experiencia en el norte del país de los dirigentes y militantes del PLM. Su lectura es muy útil y recomendable.

lunes, 25 de junio de 2012

Huelga minera de Cananea, México (1906)


Publicado en rebelión el 23/07/2010
“1906: la huelga de Cananea”

Por Gerardo Peláez Ramos


Cuando el gobierno espurio del panista Felipe Calderón prepara, organiza y desarrolla en connivencia con la gran burguesía y el capital extranjero una política de agresión y liquidación del sindicato minero, y, en especial, de sus combativas secciones de Cananea, Sombrerete, Taxco y El Cubo, tal vez sea de alguna utilidad redactar un breve texto en torno a una gran huelga de la clase obrera mexicana: la huelga de Cananea de junio de 1906, con el objeto de ubicar el rol avanzado y progresista de los trabajadores de las minas en la historia de México. Entremos, pues, en materia.

En 1906 en Cananea, Sonora, de sus 22 mil habitantes, 7,560 trabajaban en la Cananea Consolidated Copper Company, de éstos 5,360 eran mexicanos y 2,200 extranjeros, principalmente norteamericanos. Los nacionales percibían tres pesos diarios y los gringos siete, pagados en dólares.(1) Las relaciones laborales eran negativas y discriminatorias: los mineros mexicanos laboraban prolongadas jornadas de trabajo y bajo condiciones insalubres, sufrían abusos en las tiendas de raya, ocupaban la mayoría de los puestos eventuales y recibían malos tratos de mayordomos y capataces, al mismo tiempo que los empleos de confianza y los mejores puestos los ocupaban extranjeros. De seguro, en estas condiciones se hallaban algunas de las bases del antimperialismo de los trabajadores de la CCCC. Pese a la falta de libertades democráticas, tales condiciones, así como la alta concentración obrera y el trabajo político de los cuadros del magonismo, facilitaron la organización de los obreros y empleados.

Constituida la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, el 28 de septiembre de 1905, en Saint Louis, Misuri, Estados Unidos,(2) el movimiento magonista se encaminaba a la lucha política abierta en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, y a organizar la revolución que la sociedad mexicana requería. La influencia sobre el movimiento obrero sería directa. El 16 de enero de 1906, surgió en Cananea la Unión Liberal Humanidad, bajo la dirección de Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón, como expresión del PLM.(3) En El Ronquillo y la Mesa Grande, Lázaro Gutiérrez de Lara y otros militantes formaron una segunda organización subterránea, el Club Liberal de Cananea, también vinculada a Ricardo Flores Magón y su organización revolucionaria.

Con el propósito de desarrollar actividades públicas, los liberales formaron la Junta Patriótica, que el 5 de mayo efectuó una ceremonia de masas. En ese acto, Diéguez sostuvo: “¡Queréis otra situación más oprobiosa! Preferible fuera renunciar a nuestro título de hombres y de mexicanos. Enseñadle al capitalista que no sois bestias de carga; a ese capitalista que en todo y para todo nos ha postergado con su legión de hombres blondos y de ojos azules; ¡qué vergüenza! Estáis en vuestro propio suelo y los beneficios que produce a vosotros debieran corresponder en primer lugar, enseñadle a vuestros hijos el amor a la dignidad personal con el ejemplo de vuestra conducta de hombres libres; enseñadle a los funcionarios que el derecho de gobernar reside única y esencialmente en vosotros, y que sólo del pueblo pueden dimanar las leyes. Ésa es la República, la inagotable fuente del bienestar para las colectividades. ¡Así se ama a la patria! ¡Así se honra a los héroes!” (4)

El acto del 5 de mayo generó cierta agitación entre los trabajadores de la CCCC, por lo que las autoridades locales tomaron medidas preventivas. Los mineros, en reuniones y discusiones, elaboraron como demandas principales: la jornada de 8 horas, el salario mínimo de 5 pesos y la destitución de algunos capataces yanquis. El día 28, en Pueblo Nuevo, se verificó otro mitin en el cual intervinieron Baca Calderón y Gutiérrez de Lara.

La Cananea Consolidated Copper Company comunicó, el 31 de mayo, a los rezagadores, carreros, barreteros y ademadores de la mina Oversight que la extracción del mineral quedaba sujeta a contrato, quedando, así, en manos de los mayordomos la reducción de operarios y el incremento de las cargas de trabajo al resto de los obreros y empleados. Los trabajadores reaccionaron de inmediato. El 1 de junio, por la madrugada, los obreros de la mina Oversight estallaron la huelga. Comenzó de esta manera una de las acciones huelguísticas más importantes en la historia del movimiento obrero mexicano. A propósito, el maestro Jesús Silva Herzog escribió: “...fueron los mineros de Cananea, los primeros que en México lucharon por conquistar la jornada de ocho horas y un salario mínimo suficiente para satisfacer, dentro de marcos humanos, las necesidades del trabajador y de su familia...”(5)

De acuerdo con Rafael Carrillo Azpeitia: “En el proceso de la huelga de Cananea... existe la constancia del propósito de Diéguez y [Baca] Calderón para fundar la Unión Minera, con los trabajadores mineros del lugar, como primer pilar de la Liga Minera de los Estados Unidos Mexicanos”.(6)

Ante la agitación obrera, se presentó en el lugar el presidente municipal de la localidad, Filiberto V. Barroso, que planteó se nombraran representantes de los huelguistas para negociar con la compañía en la comisaría de El Ronquillo. Por los mineros asistieron, entre otros, Valentín Gómez, Juan N. Río y Esteban Baca Calderón. El pliego petitorio presentado a la CCCC, se justificaba así: “Deseamos, pues, que se utilice la inteligencia de los mexicanos y se mejore la organización a que han estado sujetos. Desde luego proponemos a usted que a todos los mexicanos en general se les pague un peso más sobre el sueldo que han disfrutado... No debemos omitir otra consideración de orden superior: si a los mineros mexicanos se les otorga justicia en el caso que nos ocupa, ocho horas de trabajo serán suficientes para que el trabajo de todos rinda tantos o más productos...”(7)

El memorándum de los huelguistas de Cananea exponía las peticiones en forma por demás clara:

“1. Queda el pueblo obrero declarado en manifestación.

“2. El pueblo obrero se obliga a trabajar bajo las condiciones siguientes:

“I. La destitución del empleo del mayordomo Luis (nivel 19).

“II. El mínimo sueldo del obrero será de cinco pesos, con ocho horas de trabajo.

“III. En todos los trabajos de ‘Cananea Consolidated Copper Company’, se emplearán el 75% de mexicanos y el 25% de extranjeros, teniendo los primeros las mismas aptitudes que los segundos.

“IV. Poner hombres al cuidado de las jaulas que tengan nobles sentimientos para evitar toda clase de irritación.

“V. Todo mexicano, en los trabajos de esta negociación, tendrá derecho al ascenso, según se lo permitan sus aptitudes".(8)

El presidente de la empresa, William C. Greene, respondió en los siguientes términos: “Con verdadera sorpresa y profundo pesar me he enterado de la comunicación de ustedes, de esta fecha, la que me parece enteramente infundada e instigada tan sólo por personas cuyo interés personal es del todo ajeno a la prosperidad y bienestar de los obreros de este mineral.

“Es del todo imposible aumentar los salarios sobre su nivel actual...”

“Con relación al número de horas que deberá constituir un día de trabajo, esto se rige enteramente por las condiciones bajo las cuales trabaja el operario”.

“En cuanto a la designación de capataces o jefes, es del todo indispensable que la compañía escoja las personas que deberán dirigir sus operaciones...”(9)

La capacidad de respuesta de los obreros fue extraordinaria: la huelga se extendió a las minas El Capote y La Demócrata, a la fundición y a la planta concentradora, impulsada por comisionados y agitadores de la mina Oversight. El movimiento adquirió un carácter general, aunque imbuido de una gran espontaneidad.

Los trabajadores organizaron y realizaron una manifestación, que, inicialmente, abarcaba a 1,500 almas, con tres cartelones que llevaban como consigna “Cinco pesos. Ocho horas”. Abundaron los vivas a México. En Buenavista se incorporaron a la marcha 500 operarios, en la concentradora otros 200 y en la fundición alrededor de mil. Los comerciantes, de diversas nacionalidades, recibieron a los manifestantes con entusiasmo. Cerca de la demostración, Greene y 30 yanquis armados, vigilaban desde automóviles el desarrollo de la movilización obrera. La empresa imperialista estaba preparada para la represión. Todos sus pasos, así lo indicaban. Los empleados de confianza y pistoleros organizados (guardias blancas) fueron dispuestos para la lucha antiobrera.

Al arribar a la maderería, George y William Metcalf utilizaron mangueras de presión para empapar a los huelguistas. Los mineros entraron a la fuerza y se iniciaron los primeros balazos. Un trabajador fue asesinado. A la oficina se le prendió fuego y George Metcalf fue ajusticiado a pedradas. William hizo varios disparos, haciendo caer a otros obreros, pero él también fue muerto. Los huelguistas respondieron a la violencia con la violencia. Greene y sus seguidores y pistoleros retrocedieron a un edificio cercano a la sede de la alcaldía.

La huelga, dada la respuesta empresarial, adquirió rasgos definidos de motín, de revuelta. En la esquina de las calles Chihuahua y Tercera Este, los obreros fueron recibidos a balazos por los pistoleros de la empresa y empleados gringos armados. Mientras unos trabajadores se resguardaban en parapetos improvisados, los demás asaltaron casas de empeño para abastecerse de rifles, pistolas y pertrechos. Los estadunidenses usaron balas expansivas. La batalla se generalizó. En ese combate cayeron 17 heridos y 10 muertos, de ellos ocho mexicanos. Los huelguistas se retiraron a una loma de la localidad.

Las autoridades porfiristas recurrieron a la formación de grupos paramilitares, integrados con filibusteros y aventureros. El comisario del Ronquillo incluyó en las fuerzas represivas a 14 matones. En las oficinas de la compañía se recibió un furgón de ferrocarril repleto de armas y parque, proveniente de Estados Unidos.

Rafael Izábal, gobernador del estado de Sonora, se hizo acompañar de 20 hombres del 11er. Cuerpo de Rurales bajo el mando de Luis Medina Barrón; al pasar por villa Magdalena incorporó a 20 rurales y 30 agentes fiscales, con el teniente coronel Emilio Kosterlitski a la cabeza; luego viajó a Naco, Arizona, y después a Cananea, por la mañana del 2 de junio, acompañado de un grupo de gabachos armados, entre los que se encontraban 275 rangers jefaturados por el coronel Thomas Rynning. El delito de traición a la patria se configuró plenamente. El gobernador y el presidente de la compañía intentaron calmar a los obreros, sin embargo, quienes intervenían como oradores inmediatamente eran apresados.

Los liberales denunciaron la violación de la soberanía nacional, en tanto la tienda de raya, el banco, la fundición, la concentradora de metales y el domicilio del asesino gringo William Cornell Greene fueron ocupados por las fuerzas de matones de la compañía, empleados estadunidenses armados y rangers.

En la tarde de ese día, los mineros efectuaron otra gran manifestación, con la intención de hablar con Izábal. Empero, no había disposición por parte de las autoridades y los empresarios de negociar y darle una salida política al conflicto. Se produjo una nueva agresión por parte de los rangers y los pistoleros de la burguesía. El combate se generalizó. Kosterlitski amagó a los mineros por la espalda. Los gringos cazaban trabajadores por las calles. De esta suerte, intervinieron en la represión antiobrera elementos militares y policíacos del Estado mexicano, rangers estadunidenses, empleados gringos y pistoleros al servicio de la compañía imperialista. El saldo fue de 23 muertos y 22 heridos. Los norteamericanos se regresaron, a las 10 de la noche, en el mismo tren en que habían arribado a la ciudad sonorense.

El general Luis E. Torres, jefe de la I Zona Militar y especialista en masacrar y vender como esclavos a los yaquis, llegó a Cananea el 3 de junio, y amenazó a los huelguistas con incorporarlos a las tropas que combatían a la heroica tribu yaqui si no regresaban a trabajar en un plazo de 24 horas. Así gobernaban los oligarcas mexicanos al servicio del capital extranjero, los capitalistas nacionales y los latifundistas.

El 4 de junio, se publicó en Washington un telegrama del mayor Wats al secretario de Guerra de EU: “El gobernador de Sonora por conducto del comisario mexicano en Naco me ha transmitido el siguiente mensaje:

“‘El cuerpo de voluntarios americanos regresó anoche y ha salido para sus cuarteles’”.(10)

La dictadura porfirista se proponía imponer un escarmiento a la clase obrera. El 5 de junio, fueron detenidos Diéguez, Baca Calderón y otros dirigentes del movimiento. Lázaro Gutiérrez de Lara logró escapar al país vecino del Norte. En julio de 1908 los líderes de la huelga fueron sentenciados a 15 años de prisión y trabajos forzados, que en agosto de 1909 pasaron a cumplir en el fuerte de San Juan de Ulúa. En 1911, bajo el gobierno de Francisco I. Madero, fueron excarcelados.

El traidor Izábal, habiendo sido consignado ante el gran jurado de la Cámara de Diputados, por traición a la patria, fue exonerado. Mientras Porfirio Díaz, sacaba como conclusión: “No me alboroten la caballada”.

El 6 de junio, Izábal envió a Ramón Corral, vicepresidente de la República, el telegrama que a la letra decía: “Gral. Torres y yo opinamos que convendría ejecutar a esos individuos cuyos nombres son: Manuel M. Diéguez, socialista decidido; Esteban Baca Calderón, natural de Tepic, bastante ilustrado e inteligente que buscó trabajo de minero sin más fin que relacionarse con el pueblo y sublevarlos; José Ma. Ibarra... pero a la luz del día para que el ejemplar castigo surta sus efectos”.(11)

En la misma fecha, Corral telegrafió a Izábal: “Envíeme telegrama diciendo: que americanos que vinieron con Ud. a Cananea eran particulares sin ninguna organización militar... que usted no pudo evitar que tomaran el tren en Naco... y que... no les permitió que tomaran ninguna injerencia en los acontecimientos...”(12)

Los caídos durante la huelga, conforme a Francisco R. Almada, fueron los trabajadores mexicanos Doroteo Valdepeñas, Crescencio Monroy, Enrique Vizcarra, Pedro Fimbres, Eugenio Mendívil, Francisco Lara, Juan Cota, Julio Flores, Alberto Stone, Filomeno Morales, José Orozco, Petronilo López, Jesús Carrasco, Pedro Amaya, Librado Leyva, Indalecio Aldaco, Manuel Montijo, Margarito N. y uno no identificado.

Los muertos gringos fueron George y William Metcalf, Conrad Kubler y Albert Rusk.

Un mes exactamente después del estallido de la huelga, el 1 de julio de 1906, el PLM lanzó el célebre Programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación, en el que se planteaban como objetivos: la educación laica, el pago de buenos sueldos al magisterio, limitaciones a la actividad del clero y respeto a las leyes de Reforma. En materia de trabajo, dada su importancia, conviene citar ampliamente algunos planteamientos: “...Gracias a la dictadura de Porfirio Díaz, que pone el poder al servicio de todos los explotadores del pueblo, el trabajador mexicano ha sido reducido a la condición más miserable; en dondequiera que preste sus servicios es obligado a desempeñar una dura labor de muchas horas por un jornal de unos cuantos centavos. El capitalista soberano impone sin apelación las condiciones del trabajo, que siempre son desastrosas para el obrero, y éste tiene que aceptarlas por dos razones: porque la miseria le hace trabajar a cualquier precio o porque, si se rebela contra el abuso del rico, las bayonetas de la dictadura se encargan de someterlo...

“En más deplorable situación que el trabajador industrial, se encuentra el jornalero de campo, verdadero siervo de los modernos señores feudales...” “Una labor máxima de ocho horas y un salario mínimo de un peso, es lo menos que puede pretenderse para que el trabajador esté siquiera a salvo de la miseria, para que la fatiga no lo agote, y para que le quede tiempo y humor de procurarse instrucción y distracción después de su trabajo... Si se dejara al obrero en las condiciones en que hoy está, difícilmente lograría mejorar, pues la negra miseria en que vive continuaría obligándolo a aceptar todas las condiciones del explotador. En cambio, garantizándole menos horas de trabajo y un salario superior al que hoy gana la generalidad, se le aligera el yugo y se le pone en aptitud de luchar por mejores conquistas, de unirse y organizarse para arrancar al capital nuevas y mejores conquistas. “La reglamentación del servicio doméstico y del trabajo a domicilio se hace necesaria...”(13)

Se planteaban otros puntos en materia de trabajo: higiene y seguridad, prohibición del trabajo infantil, indemnización por accidentes, y pago en efectivo.

Quedaban incluidas, asimismo, algunas reformas constitucionales: reducción del periodo presidencial a cuatro años; supresión de la reelección inmediata para el presidente y los gobernadores de los estados; inhabilitación del vicepresidente para desempeñar funciones legislativas o cualquier otro cargo de elección popular; supresión del servicio militar obligatorio y establecimiento de la Guardia Nacional; supresión de las restricciones a las libertades de palabra y de prensa, y abolición de la pena de muerte, excepto para los traidores a la patria.

El viejo dictador Porfirio Díaz informó a la nación el 16 de septiembre de 1906: “…Al principiar el mes de junio se produjo en el mineral de Cananea, Sonora, un movimiento encaminado a obtener un aumento de salarios y que degeneró bien pronto en grave perturbación del orden público. A no haber sido reprimido con energía y prontitud, si bien con prudencia, habría podido alcanzar serias proporciones y aun tener consecuencias trascendentales. La pronta y enérgica actitud del gobierno del estado y del Jefe de la I Zona Militar puso fin al trastorno sin retardo. Algunos agitadores intentaban dar al movimiento un carácter político; pero la clase obrera, con buen sentido, se abstuvo de secundar esas ideas y la negociación que opera en el referido mineral reanudó inmediatamente sus labores sin que hasta ahora haya vuelto a presentarse indicio de nuevas perturbaciones. Las autoridades judiciales instruyen el proceso respectivo para averiguar los hechos y castigar a los culpables de los homicidios y demás delitos perpetrados”.(14)

La huelga de Cananea mostró, en vivo, las potencialidades revolucionarias de la clase obrera: su capacidad de autoorganización, su disposición de defender con decisión y coraje sus intereses de clase, su papel de primer orden en la lucha contra el imperialismo y la participación de los obreros más maduros en tareas más allá de las relaciones obrero-patronales y su incursión en la lucha directamente política. Por otra parte, la huelga de Cananea puso al desnudo el carácter antinacional de la dictadura porfirista, en especial de su sector abiertamente proyanqui como era el caso del gobernador Izábal. En el país estaban madurando las condiciones para configurarse la situación de crisis revolucionaria y para el estallido de la revolución. La muerte de los mineros cananenses no fue en vano.

Notas

(1)Diccionario histórico y biográfico de la Revolución mexicana, t. VI. San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, México, INEHRM SG, 1992, pp. 469-473, (entrada “Cananea, huelga en”).
(2)Firmaban Ricardo Flores Magón (presidente), Juan Sarabia (vicepresidente) y Antonio I. Villarreal, Enrique F. Magón, M. Sarabia y Rosalío Bustamante. (Regeneración, 30-IX-05, en Armando Bartra (pról.., sel. y notas), Regeneración 1900-1918, México, Era-SEP, 1987, p. 172).
(3)Luis Araiza, Historia del movimiento obrero mexicano, t. II, México, Ed. Casa del Obrero Mundial, 2ª ed., 1975, p. 42.
(4)Jorge Sayeg Helú, Las huelgas de Cananea y Río Blanco, México, BINEHEM, 1980, p. 55.
(5)Jesús Silva Herzog, Inquietud sin tregua, México, Cuadernos Americanos, 1965, p. 139.
(6)Rafael Carrillo Azpeitia, Ricardo Flores Magón, México, STPS, 1986, p. 13.
(7)Firmaban, entre otros, Valentín López y Esteban Baca Calderón. (Fuentes para la Historia de la Revolución Mexicana. III. La huelga de Cananea, México, FCE, 1ª reimpr., 1974, p. 21).
(8)Jesús Silva Herzog, Breve historia de la Revolución mexicana, t. I, México, FCE, 7ª reimpr., 1973, p. 53.
(9)Firmaba William C. Greene, presidente de la CCCC. (Manuel J. Aguirre, Cananea. Las garras del imperialismo en México, México, Libro-Mex. Ed., 1958, pp. 104-110).
(10)Feliciana Olga Medina Serrano, La política económica porfirista y la huelga de Cananea, tesis, México, FFyL UNAM, 1977, p. 139.
(11)L. Araiza, Ibíd., p. 68.
(12)L. Araiza, Ibíd., p. 71.
(13)El Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 y sus antecedentes, rec. Chantal López y Omar Cortés, México, Ed. Antorcha, 1985, pp. 269-271.
(14)Francisco R. Almada, Dicccionario de historia, geografía y biografía sonorenses, Hermosillo, Inst. S. de Cultura, 1990, p. 315, (entrada “Huelgas”).

martes, 12 de junio de 2012

Congreso Anarquista de Mexico - "Resolutivos Mesa Anarcofeminismo"


"Resolutivos Mesa Anarcofeminismo"

Publicado en la web de la Federación Local Libertaria de Mexico, 20 de agosto de 2008, como resultado de debate en una mesa de discusión en el Congreso Anarquista de Mexico.



A los compañeros y compañeras que asisten a este 1er. Congreso Anarquista, por la Federación local (D.F., Edo Méx. y Puebla

Diferentes mujeres, de diversos espacios anarquistas, a titulo individual y colectivo, que asistimos a este 1er congreso y que trabajamos y discutimos la mesa de anarcofeminismo cuyo objetivo era hablar, con nuestra propia voz de nuestras vivencias, de nuestra realidad, de nuestras necesidades específicas, de la forma en que venimos dando nuestras luchas y de cómo concebimos principios, objetivos, ejes, estructura y programa de lucha, para la construcción de esta federación local, planteamos como uno de los ejes primordiales, la búsqueda del fin a la opresión a la mujer y que este principio ineludible llegue hasta las bases de todas las organizaciones aquí presentes y las que se integren a la postre, hermanando así, de una vez y definitivamente, en todos los sentires acratas, la lucha contra esta forma de opresión. Así como nosotras nos hermanamos y trabajamos contra cualquier otra, que del pensamiento libertario emana.

Es necesario comenzar por denunciar que en el orden mundial hoy dominante, el mencionar a la categoría política mujeres, significa nombrar a un sector de la población cuya característica común es -al haber nacido con vulva, vagina, clítoris- el estar sujetas a modelos impuestos desde el poder patriarcal que nos obligan al servicio y a la sujeción. NO HAGAS, NO DIGAS, NO VAYAS, NO PIENSES. Nos vuelven ajenas a nosotras mismas con tal de que sirvamos al sistema ideológico, cultural y económico hoy existentes. Esta enajenación ocurre cotidiana y sistemáticamente y desde ángulos diversos: Desde la sutileza en que visten por ejemplo, de rosa, encajes y listones la maternidad, como una obligatoriedad social, hasta aquellos modelos irreales y designados por la visión del otro en donde somos las musas, las abnegadas, las caritativas, las putas, la modelo anoréxica del comercial, o las santas. Cualquier caricatura, menos sencillamente humanas. El estímulo a la competencia y falta de solidaridad entre nosotras desde pequeñas, desde concursar por quién es estéticamente más aceptable, quién la más lista, quién la más atenta, quién la más... impidiendo la unión entre nosotras, desarticulándonos desde el principio como aliadas políticas. Aquellas que buscan romper estos modelos establecidos padecen desde la sanción social, el escarnio público, a formas de coerción devastadoras: Violencia física, sicológica y de Estado.

En este sentido retomamos el concepto que diera Dolors Reguant, sobre Patriarcado: Es una forma de organización política, económica, religiosa y social, basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, del marido sobre la esposa; del padre sobre la madre, los hijos y las hijas; los viejos sobre los jóvenes y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y su producto, los hijos, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetúan como única estructura posible.

Si a la opresión patriarcal ya expuesta, sumamos la opresión impuesta desde el capitalismo. Sistema de producción al cual somos hoy las mujeres indispensables por ser no sólo la mano de obra más barata, y con menor acceso real a reivindicaciones y prestaciones laborales, desprotegidas incluso por la misoginia de algunos sindicatos. También por sostener la economía toda con el trabajo doméstico no asalariado y con la reproducción en nuestros hogares de los mismos valores y formas de vida impuestos por este sistema. Además, de ser parte indispensable en el ejercicio de continuidad de la mercantilización como consumidoras, pero también como producto de consumo, desde exponer nuestros cuerpos y sexualidades como imágenes adquiribles en los puestos de revistas, como elemento decorativo o de atracción para la venta de otros productos hasta el negociar con nuestra tortura y muerte en los medios electrónicos, transmitida en video e internet. Otro gran negocio resultado del capitalismo salvaje, en donde las mujeres somos un producto de diversión, asesinato, consumo y desechable.

La suma de la opresión desde el patriarcado y la opresión desde el capitalismo ha dado por resultado que las mujeres seamos el sector de la población con mayor índice de analfabetismo, muerte por causas prevenibles y con el menor o ningún acceso a los servicios de salud; educación básica y profesional, justicia, trabajo remunerado, defensa contra las distintas formas de violencia, vivienda digna, libre elección sobre el cuerpo, alimentación suficiente, libertad de expresión y de denuncia. Factores todos que nos llevan a una realidad inocultable: Hoy en México, y en el mundo, la pobreza es femenina.

Planteamos, entonces que nuestra lucha particular y frontal es contra estos primos hermanos que cobijan a los poderosos en lo ideológico y en lo económico. Decimos, fuerte y claro:

No al patriarcado. No al Capitalismo.

Si a este panorama descrito, añadimos que la mayoría de nosotras somos morenas, mestizas o indígenas en un país profundamente racista, sometido al modelo del imperio anglosajón. Si planteamos que no todas somos heterosexuales, en un país de norma herosexista; que hablamos lenguas distintas entre sí, que no todas entendemos de la misma forma la espiritualidad, ni la concepción religiosa, que nos atraen diferentes formas de manifestación cultural, que no todas concebimos de la misma forma el hacer político, que muchas hemos emigrado de nuestro lugar de origen, que otras vivimos en las calles, en alcantarillas. Otras más estamos en prisión y que además de ser, adultas, niñas o ancianas, somos obreras, campesinas, estudiantas, maestras, comerciantas, disidentas sexuales, indígenas, trabajadoras sexuales, desempleadas y más y que en todas las luchas y en todos los frentes estamos las mujeres. Entonces, también decimos:

Sí a la lucha contra todas las formas de opresión.

Sobre los mitos:

I. Denunciamos hoy en forma pública la falsedad de aquel discurso que plantea que las mujeres hemos alcanzado nuestra liberación. Por el contrario las necesidades del capitalismo salvaje de mano de obra han sofisticado nuestra sujeción, sustentándose en el doble discurso patriarcal y moraloide:

- Mismo trabajo que el hombre por menos salario.

- Trabajo doméstico no asalariado

- Facilidades y estímulos en educación que especializa en labores de servicio a fin de convertirnos en secretarias, enfermeras, maestras, asistentes, edecanes. Trabajos dignos pero de origen injusto cuando hay escasos hombres llevándolos a cabo, cuando se ven en el ideario público como labores subordinadas, sin reconocimiento a su valor real y cuando las mujeres no tenemos igual acceso a otras opciones. Ingenierías, o ciencias- Por ejemplo -por razones económico- sociales culturales y de prejuicio, incluso dentro de las mismas instituciones educativas

- Doble, triple o mayor jornada

- Negación del derecho a elegir sobre nuestros cuerpos. Desde el tráfico sexual, negación del aborto libre y gratuito, pasando por la imposición a la decisión sobre el número de hijos que se desea tener, ignorancia del derecho al placer, hasta la heterosexualidad obligatoria

- Violencia sobre nuestra salud y servicios de salud insuficientes o inaccesibles.

- Sin libertad sexual, pero si con mercantilización de la sexualidad.

- Desinformación

- Y otras.

Reconocemos que si bien han ocurrido logros para las mujeres, en áreas diversas de lo público y de lo privado, estos no han sido gratuitos, si no que han costado las luchas y las vidas de muchas compañeras y que todavía no es suficiente. Pues tres o cuatro mujeres en puestos de poder, cuotas políticas partidarias o discursos “sobre el género” son los paliativos que se dan a las luchas ya mencionadas, disfrazando servicios asistenciales como logros políticos o políticas públicas. Pero ello no implica que las mujeres estemos en el poder, o que estemos siendo atendidas en nuestras demandas. Menos aún para las que vivimos en los sectores más desprotegidos económicamente. El camino todavía es largo y no hay que dejarse vendar los ojos.

II. Así como el capitalismo ha gastado cantidades incontables en propaganda y recursos denostando constantemente las propuestas e historia anarquistas. Buscando infundir temor y rechazo en la población, fomentando la ignorancia, creando franca
oposición, e infiltrando detractores en las filas a fin de entorpecer los avances de estas propuestas. Así se ha buscado borrar de los libros de historia a las mujeres. Negar nuestra presencia y participación en las luchas sociales, económicas y políticas que significan búsqueda de libertad y que han transformado al mundo. De igual manera, se ha buscado anular la lucha por la libertad de las mujeres. Y una de las formas más efectivas ha sido propagar una y otra vez una leyenda negra, buscando desinformar sobre el término feminista. Pues a los poderosos les resulta sumamente peligrosa la unión entre los sectores que son, al mismo tiempo los pilares del estado de las cosas. Así, pues, aclaramos: el feminismo no es aquel mito impuesto desde el temor patriarcal a una reflexión que lo amenaza, en donde se difunde falsamente que se trata del odio hacia los hombres o del sueño de dominio de las mujeres. Feminismo: es un cuestionamiento filosófico y político al orden existente en el mundo, cuestionamiento que atañe tanto a unas como a otros y que es tarea de todes.

Así pues, hablar de feminismo, de búsqueda de equidad, de reivindicaciones para las mujeres, de reflexión desde los hombres es hacer un planteamiento revolucionario que no amenaza al anarquismo ni lo divide, por el contrario, que hace mella en el ejercicio de los poderosos y por eso tiemblan. Un sistema de producción, económico, político distinto no haría diferencia para nosotras si nos siguiese dejando bajo el tapete y nuestras reivindicaciones para luego. No haría diferencia si a los hombres, como categoría política les sigue compulsando a la violencia, a la dureza, si les sigue robando la ternura.

Retomemos esta arma importante para la lucha antipatriarcal, que es una lucha de todos y todas. El feminismo no es sólo mujeresita (donde participan sólo mujeres) es algo general que lucha contra el orden patriarcal que oprime tanto a hombres como a mujeres

En suma compañeros, nosotras al mostrar nuestra postura y disposición al trabajo y al reivindicar la Federación Local como una forma de aliarnos y hacer frente a la opresión y explotación para luchar por la libertad decimos claramente que el anarcofeminismo, no plantea el odio hacia los compañeros, ni hacia los sujetos, hombres, sino es una lucha contra la forma que oprime tanto a hombre como a mujeres, llamado patriarcado, el cual establece roles sociales diferentes para unos y otros, generando desigualdad y relaciones de poder, en este sentido, mientras exista un ser oprimido no habrá una libertad colectiva.

Y así como el anarco ecologismo, el cumunalismo libertario, el antifascismo, además de tener en común la ética anarquista expresada en los principios fundamentales de solidaridad, apoyo mutuo, horizontalidad, autonomía, etc. y no plantean el dividir al anarquismo o ser separatista, el anarcofeminismo, es parte de las expresiones del anarquismo que no busca, dividir, separar, o confrontar a los géneros, por el contrario, lo que busca es su liberación de las ataduras del patriarcado, existen compañeros y compañeras que cuestionen nuestra labor como anarcafeministas, nosotras pedimos respeto y solidaridad y por eso concluimos como mesa el siguiente programa de lucha y principios para la Federación local:

Principios:

Que la Federación local se declare anti patriarcal, por lo antes expuesto y no sólo se declare sino que se lleve a la practica

Todos los principios anarquistas, solidaridad, apoyo mutuo, autogestión, rotatividad, revocabilidad, critica y autocritica, autonomia, horizontalidad… pero además llamamos a la sororidad que es el apoyo mutuo entre mujeres y al anti sexismo, machismo y misoginia

Programa de lucha: todo el programa de lucha esta contemplado para que participen tanto hombres como mujeres.

1.- Círculos de estudio sobre el feminismo, pensamiento y lucha de las mujeres, rescatando la memoria histórica de las luchas de mujeres dentro del anarquismo en México y el mundo. Generar un acervo bibliográfico sobre estos temas

2.- Talleres de sensibilización para todos los colectivos e individuos de la federación sobre la problemática del patriarcado y el género.

3.- Ciclos de cine, armado de documentales para ir rescatando la memoria histórica actual, y elaboración de cortometrajes con los guiones de una compañera que ya los tiene elaborados.

4. Elaborar un glosario de palabras, sexistas, machistas y misóginas

Acciones:

Jornadas de lucha contra la violencia hacia la mujer, en barrios y escuelas, para dotar a las mujeres de herramientas para su emancipación, promoviendo siempre la idea anarquista, con performances, exposiciones y talleres. Así como jornadas culturales, con música, teatro y más para acercar a la gente a la idea libertaria.

Elaborar esténciles de crítica a la violencia y los estereotipos de belleza para pegar y pintar en colonias y escuelas.

Armar un Centro Social en apoyo a las mujeres.

Que en todas las acciones de la Federación, este integrada la parte de lucha de las mujeres.

Son propuestas de plan de acción que las participantes en la mesa comenzaremos a elaborar y nos reposabilizamos e ir concretando este programa, con la invitación a que se integren al mismo, hay acciones que son en corto plazo, pero otras se irán concretando a un mediano y largo plazo.

Es todo compañeros y que viva la Federación local.

Atte: Mesa de anarcofeminismo.

jueves, 24 de mayo de 2012

Revolución en Baja California, México (1911)

Acontinuación reproducimos extractos del texto "Banderas Rojas en el Calor del Desierto:Revolución en Baja California" de D. L. Nevin.

 

Salí un momento de mi coche prestado, el 26 de abril de 1998, al sol caliente de mediodía de California en la acera agrietada de un dersierto urbano, un área olvidada de East Los Angeles cerca de una zona de la ciudad actualmente llamada " Little Tokio " . En 1911 este barrio era en su mayor parte mejicano, una  "sucia área industrial habitada por obreros semi-empleados y de ociosos descontentos".
Hoy es todavía una sucia área industrial con poca actividad. El edificio en la 519 1/2 East Fourth Street es un almacén para la basura en espera de reciclar. El edificio que alojaba a la junta de Baja California y al periódico insurgente, Regeneración, fue demolido hace ya mucho tiempo.
Si la historia hubiera tomado otro sentido el edificio podría haber sido preservado o al menos recordada su presencia con una placa conmemorativa en la vecindad.
Hoy, no hay huella de que las oficinas cerca de Towne Streets y la 4ª fueron desde donde se dirigió el curso de la insurrección mejicana de 1911. En lugar de eso, gente sin techo espera fuera de una cocina-albergue calle abajo, ocultos por las sombras alargadas de los rascacielos modernos unos pocos bloques más allá. La basura se esparce descuidadamente por la cuneta, por todas partes.
Nuestra historia comienza en la persona de Ricardo Flores Magón. Nacido en 1873 en el pintoresco estado montañoso de Oaxaca de una madre india y un padre mestizo, Ricardo fue un joven estudiante y activista politico en Ciudad de México durante los 1880's, cuándo el acceso al poder nacional de la emergente clase media era un asunto central y políticamente prohibido.
En 1904, Flores Magón había pasado tres años en las cárceles de Ciudad de México antes de finalmente escoger cruzar la frontera de los EU. Con un pequeño grupo de colegas, incluyendo a su hermano Enrique, él comenzó a publicar el periódico bilingüe, anarquista, Regeneración. Por las creencias políticas adoptadas en el periódico, los hermanos Magón fueron acosados por las autoridades por dondequiera que fueran. (...)
En la cima de su circulación, la inflexible,  incendiaria Regeneración alcanzó a tener 30.000 suscriptores anuales, la mayor parte residentes en México. Regularmente usaba un formato de diez páginas, nueve en español con la última página en inglés. Contenía noticias, comentarios, y dibujos. El periódico era leído por todo México, desde los campamentos Zapatistas (los campesinos que unieron fuerzas alrededor del líder agrario Emiliano Zapata) en Morelos a los piquetes huelguistas en Chihuahua.
Flores Magón fue seguidor del famoso anarquista comunista ruso Peter Kropotkin, con quién tenía correspondencia. El principal libro de Kropotkin en donde se elaboraba su teoría evolucionista social de ayuda mutua, La Conquista del Pan, fue traducido al español por Magón y este distribuyó miles de copias. El eslogan Magonista, "Tierra y Libertad", fue tomado de los Narodnikis rusos, los campesinos insurrectos de los 1860s, y el mismo eslogan se hizo famoso más tarde como grito proselitista de los Zapatistas en sus campañas en el sur de México.
Magón fue el principal intelecto detrás de Regeneración, basada en Los Angeles, y del revitalizado Partido Liberal Mexicano.[1]En 1908 este partido formó la junta (consejo revolucionario) que organizaría, planearía, y urgiría a rebelarse a todo México comenzando por Baja California.
Esta insurrección dio lugar a comunas revolucionarias de breve duración en las ciudades fronterizas de Mexicali y Tijuana, ayudando a prender la mecha de la Revolución Mejicana. Ésta es nuestra historia - Historia de dos ciudades - su captura, su derrota.

La Historia sonríe favorablemente a los vencedores
Demasiado a menudo, los movimientos sociales o políticos que finalmente fracasan son echados a la papelera de la historia y pronto pasan al olvido del público. En los libros de texto se les margina como si estos movimientos no merecieran la pena gastar el más mínimo tiempo en estudiarlos.
Pero los movimientos que fallan son tan fascinantes como los que triunfan. Hay veces que los hombres hacen el "último sacrificio" sólo para observar desde la tumba cómo sus líderes venden sus ideales por el beneficio personal. Las escisiones pueden aparecer entre los mejores amigos que se convierten en virulentos enemigos sobre cuestiones ideológicas de lealtad o traición, ideales contra el sentido práctico. Los poderosos magnates de los medios pueden distorsionar la verdad para desprestigiar un movimiento y luego sentarse y reírse mientras los ideales una vez apreciados son arrastrados al barro y los líderes se pudren como muertos vivientes, enjaulados como animales en remotas celdas de prisión. Una insurrección revolucionaria de las bases puede atraer a idealistas inmigrantes anarquistas, al pueblo indígena desposeído, a mercenarios profesionales, a aventureros vagabundos, a campesinos hambrientos en tierra analfabetos, y a payasos bromistas que buscan publicidad, y puede terminar en el caos total.
Estas y otras sórdidas historias más de valentía, de estupidez, de idealismo y de ineptitud ocurrieron durante la "Revolución del Desierto de 1911" en Baja California(...)

Mexicali: Primera Sangre
La junta del PLM escogió a Jose Maria Leyva, un armero que había estado en la huelga de 1906 de los mineros de Cananea, fue elegido comandante de un "ejército" de 17 hombres. El segundo al mando era Simon Berthold, un socialista de padres mejicanos y alemanes.
Baja California fue seleccionada como el lugar lógico para comenzar, porque: 1) la población era escasa; 2) estaba próxima a la frontera con EU usualmente porosa; 3) había pocas tropas Federales en la vecindad; 4) estaba muy distante de Ciudad de México; y 5) la gente estaba en un ambiente rebelde porque había sufrido muchas dificultades.
La mayor de estas dificultades era la carencia de tierras causada por las acciones de los ausentes propietarios extranjeros. A pesar de su ausencia, estos poderosos intereses de EU. en el valle de Mexicali podían ejercer mucho poder cuando era necesario, para defender sus activos. En primer lugar entre estos activos estaban los trabajos de irrigación que suministraban agua del bajo río Colorado al valle recién poblado Imperial Holt en la frontera con California.
Otro obstáculo era la memoria histórica de los ciudadanos mejicanos que recordaban el deshonroso intento filibustero de William Walker en los 1850s. ("Filibusterismo" es un término peyorativo que se refiere a las acciones de los soldados que tomaban el control de un territorio extranjero para establecer un gobierno títere, con el objetivo de anexar esos territorios a los Estados Unidos por motivos económicos.) Durante ese vergonzoso episodio Walker y otros intentaron tomar control de la península de Baja con ánimo de anexar nuevos territorios a los Estados Unidos para ganar enormes beneficios personales.
De tener éxito, el ataque del PLM al puesto avanzado de Mexicali significaría ganar acceso a las ganancias aduaneras y servir de un punto focal para el reclutamiento.
La fuerza rebelde estaba compuesta de partidarios mejicanos del PLM, con un "Wobbly" norteamericano -miembro de la IWW (Trabajadores Industriales del Mundo, central sindical internacional de tendencia libertaria), John W. Bond. (Más tarde los anarcosindicalistas militantes de Industrial Workers of the World proveerían un ejército entero de combatientes de las bases de los locales de la Unión en El Paso, San Diego y Los Angeles.) Era un movimiento de sindicalismo revolucionario que creía en "una gran unión" comprendida de y controlada por la base multirracial. Calumniados y demonizados como subversivos por la prensa capitalista, los Wobblies de IWW eran ridiculizados con los motes de "I Won't Work" (No trabajaré) y "I Want Whiskey " (quiero Whisky).
En realidad muchos Wobblies eran trabajadores temporales desempleados o subempleados, la mayor parte parecían vagabundos y holgazanes a los ojos del público porque "montarían en los rieles" para encontrar trabajo y estaban listos para luchar por sus ideales de solidaridad obrera en cualquier parte. (Esto causaría problemas más tarde en la insurrección, sin embargo, porque a las fuerzas del PLM se les unió una la facción de mercenarios que fueron atraídos por la insurrección. Esto resucitó las viejas acusaciones de filibusterismo, que fueron utilizadas como una poderosa arma propagandística por las diversas fuerzas que trataban de calumniar y poner a la opinión pública en contra de los rebeldes.)
La batalla de Mexicali se desarrolló al amanecer del 29 de enero, 1911; Las repercusiones tuvieron eco en todo México y el sudoeste americano. La pequeña banda rebelde atravesó la frontera en la oscuridad de la noche para tomar las armas escondidas - 60 fusiles, algunos revólveres y 9.000 balas de munición.
Un primer grupo atacó a los durmientes e ingenuos oficiales de la aduana; un segundo grupo se dirigió hacia la casa del jefe de policía, mientras un tercer grupo se encaminó a la cárcel municipal.
Asombrosamente, sólo se disparó un tiro durante toda la operación. José Villanova, el desafortunado carcelero, fue disparado a través de la puerta de la cárcel cuando rehusó entregar las llaves. Cuando los guerrilleros del PLM le oyeron cargar su revólver, dispararon. Los prisioneros fueron liberados y nueve eligieron unirse al ejército rebelde. Palomírez, al mando del segundo grupo, arrestó al ingenuo jefe de policía.
El primer grupo, dirigido por el General Berthold, capturó al durmiente Jefe Político, el pudiente Gustavo Terrazas en su casa. Terrazas ordenó que la pequeña fuerza Federal situada en Mexicali se rindiera. Fue atado con cadenas a una estaca en el patio y el cuartel fue ocupado facilmente. Más tarde ese día, Terrazas fue liberado después de pagar un impuesto de guerra de $ 500.
Los dos oficiales de la aduana fueron arrestados y más tarde liberados después de que uno pagase $ 385, comprometiéndose a no volver a ser oficial nunca más. De los diez rurales (la Policía estatal) de la ciudad, tres se rindieron y siete tuvieron que cruzar la frontera en ropa interior.
Mexicali fue así capturada con poca resistencia y una única víctima. Las cantinas fueron cerradas, los fusiles capturados se apilaron en la plaza municipal, y se hizo un llamamiento para conseguir voluntarios. Pronto el ejército del PLM pasó a 40 soldados, luego se infló hasta 125. Se invitó a los reporteros y se enviaron notas de la captura a Magón y a la junta de Los Angeles. Como se había convenido, el ejército rebelde dio recibos por el dinero recibido, a pagar tras el triunfo de la Revolución.
Según John Turner, escritor y un testigo ocular, un "orden pleno de significado" prevaleció. Los pollos abundaban en los patios traseros de Mexicali, pero los insurrectos todavía comían frijoles.
Con la punta de una bayoneta se pasó una nota por la Frontera Internacional a los oficiales de EU recordando a la policía del lado americano el respeto de las leyes de neutralidad, o "sufrirían las consecuencias". Una posdata decía, " Ustedes deben tener en cuenta que no somos una chusma. Estamos peleando por principios ". La bandera roja de los rebeldes ondeaba orgullosamente en Mexicali. Se oían tropas de EU situarse amenazadoramente en la frontera, el Gen. Berthold gritó, "Dispararemos si se atreven a cruzar la frontera. Moriremos como mártires, derramando nuestra sangre por la causa de la libertad ".
El apoyo a los Liberales llegó a raudales de la Izquierda americana. En una recogida de fondos, el prominente escritor Jack London hizo una declaración de apoyo que decía, "Nosotros socialistas, anarquistas, vagabundos, ladrones de pollos, proscritos y ciudadanos indeseables de los EEUU estamos con ustedes de corazón y de alma. Notarán que no somos respetables. Tampoco lo son ustedes. Posiblemente ningún revolucionario puede ser respetable en estos días de reinado de la propiedad ".
La fortuna del Partido Liberal duraría sólo cinco meses, pero iniciaron uno de los muchos incendios de matorrales que se unieron en la rugiente llamarada llamada  Revolución Mejicana, que duró diez años y trajo cambios irreversibles y pérdida enormes para la vida de México. Trajo una nueva constitución, nuevas tierras para los campesinos, nuevas canciones, y nuevos métodos de negociar las relaciones de poder.

Los preparativos de la batalla
La naturaleza democrática de las Fuerzas Armadas del Partido Liberal significaba que sometían todo a votación, no hacían saludo y sólo tenían comandantes elegidos, no oficiales impuestos. El igualitarismo algunas veces llevaba a un faccionalismo. Otro factor que creaba faccionalismo era la representación multifacética dentro de las tropas. En la victoria de Tijuana la fuerza estaba compuesta de un tercio de partidarios mejicanos del PLM, un tercio de Wobblies, y otro tercio de mercenarios, buscadores de aventuras, y fugitivos de la ley.
La siguiente batalla principal, la batalla de Little's Ranch, no tardó en llegar. El 3 de febrero, tropas de la caballería de EU llegaron al pueblo fronterizo de Calexico, el pueblo gemelo californiano de Mexicali. (Un mes más tarde, el Presidente Taft iba a aumentar las tropas a 30.000.) El 13 de marzo, el Dictator mexicano Diaz envió un destacamento de 400 hombres y cuatro ametralladoras al puerto de Ensenada. Recibieron órdenes de vigilar la presa Algodones de los rebeldes. Estos aquíferos, localizados al sudoeste de Mexicali, proveían de agua a los activos agrarios norteamericanos en México. Se suponía que las fuerzas federales iban a liberar al pueblo de la "chusma provocadora" de los invasores.

"Observando la revolución"
Los tejados de Calexico estaban cargados con hordas de espectadores que miraban estúpidamente, comprometidos en "observar la revolución" y comprar tarjetas postales. Los insurgentes comenzaron el conflicto volando un puente y prendiendo fuego a un segundo, creando eficazmente una barrera natural en el Rio Nuevo. Se atrincheraron en "zorreras", poniendo sus sombreros en estacas que ondearon por encima de sus cabezas para provocar el fuego de la tropa Federal. Después de dos horas y media de intercambio de disparos, los clarines Federales admitieron la futilidad de la lucha tocando la señal de la retirada. Las tropas Federales devastaron el campo en su retirada, robando caballos, ganado y los carros de los agricultores locales. Entonces escaparon por la frontera de EU para encontrar protección.
La Bandera Roja todavía ondeaba en Mexicali, pero las nuevas ametralladoras de las fuerzas Federales habían hecho daño. Stanley Williams, un líder nato, indio canadiense, y valioso estratega del PLM, resultó muerto en el ataque. Las fuerzas del PLM perdieron el 25 % de sus hombres por deserción. Al menos 35 hombres no tenían armas todavía.

Una cara nueva: Ceryl Ap Rhys Pryce
Hacia fines de abril una cara nueva llegó a escena. Ceryl Ap Rhys Pryce, de Gales, era un soldado experimentado, habiendo combatido en la "Guerra Bóer" sudafricana a favor del imperialismo británico. Él había leído el libro influyente de John Turner, Barbarous Mexico, que ilustraba las condiciones de esclavitud, de pobreza y de deuda en el México de Diaz. La curiosidad de Pryce y su atracción hacia el campo de batalla le llevaron a dejar a su prometida en Vancouver, y a unirse a las fuerzas rebeldes en Mexicali.
Por su experiencia en el campo de batalla y sus habilidades como estratega militar, Pryce fue elegido líder de la fuerza del PLM local tan pronto como entró en escena; otros líderes importantes ya no estaban en el campo, ya fuera por arresto en los EU o porque habían muerto en combate.
En vano Pryce trató de contactar con otro regimiento del PLM en El Alamo para coordinar un ataque unificado a Tijuana. Pryce tendría que arreglárselas solo y en contra de las órdenes de la junta de Los Angeles, que quería que él acabara con las tropas Federales que protegían los diques cerca del río de Colorado en Algodones.

Tijuana bajo asedio
Temiendo que un movimiento hacia el Este precipitase una intervención armada norteamericana, justificada por proteger las obras de irrigación, Pryce se dirigió en sentido opuesto. Capturar Tijuana ayudaría al reclutamiento de voluntarios americanos y daría una base para iniciar un ataque al puerto de Ensenada. La batalla de Tijuana sería la más amargamente disputada en toda una campaña de cinco meses. Pryce estaba al mando de 220 hombres, que estaban desesperadamente escasos de munición porque la junta en Los Angeles había sido incapaz de coordinar un suministro para ellos. El tesorero del PLM, Enrique F. Magón, también tuvo serios problemas en la estrategia financiera. Tan pronto como recibía el dinero donado, literalmente en bolsas de monedas y de billetes de dólar, él lo gastaba en propaganda, pero no dedicaba nada para las tan necesarias armas y munición. Para reabastecer su gastada tesorería, Pryce cobró a los turistas de San Diego una tarifa de 25 centavos por entrar en Tijuana, y abrió casas de juego de las que recibía un impuesto del 25 por ciento en los recibos.
La "2ª División del Ejército Liberal" se dispuso a expulsar a la fuerza Federal compuesta de 200 hombres de Tijuana. Primero, Pryce exigió que los Federales se rindieran. Cuándo esta petición fue denegada, los soldados de Pryce rodearon el pueblo de una manera como de asedio, usando sólo disparos ocasionales para confirmar su presencia. El coronel Guerrero, dirigiendo algunas tropas Federales del sur, intentó un contraataque. Fracasó en obligar a los rebeldes a retirarse, y Guerrero fue ligeramente herido y huyó a EU para buscar refugio. La batalla por Tijuana duró de la mañana del 8 de mayo hasta la noche siguiente. Las fuerzas federales fueron arrinconadas hasta llegar a la plaza de toros en medio de pueblo. Los Liberales ganaron primero el control de la aduana en las afueras del pueblo, y luego del pueblo entero.
Esa noche, a la luz de varios edificios ardiendo, la Bandera Roja con el nuevo eslogan del PLM "Tierra y Libertad" ondeaba a la brisa por encima de la Oficina de Correos Tijuana. Los Federales habían huido, algunos yendo al sur para Ensenada mientras que otros se fueron al norte atravesando la frontera. Los rebeldes exhaustos, en sus provisionales uniformes caquis, equipos de vaquero, sombreros de ala ancha, y con sus cartucheras vacías, se hundieron en un profundo sueño satisfecho, en la seguridad de que tenían con toda seguridad el control.
Entretanto otros sucesos de suma importancia tenían lugar en otras partes de México. El 10 de mayo, un día después de la captura del PLM de Tijuana, las fuerzas de Madero capturaron la Ciudad Juárez bajo el mando del General Pascual Orozco y de su pronto infame teniente Pancho Villa. En el estado sureño de Morelos, las fuerzas dirigidas por Emiliano Zapata tomaron el control de varias zonas. Pronto la mayor parte de México estaba en las manos de las diversas fuerzas revolucionarias.
Magón quedó en una posición de alienación de sus anteriores camaradas, quienes desertaron en masa para unirse al "equipo vencedor de Madero". Magón, como anarquista, sentía que los problemas sociales de México no podrían ser solucionados cambiando a los hombres en el poder.Regeneración proclamaba ruidosamente que, "La caída del tirano no detendrá la revolución". Su cometido era apoyar a los campesinos en la toma de la tierra y promocionar la destrucción del poder político o gubernamental. Madero, quien provenía de una familia rica, no iba a entregar las tierras y los medios de producción a los campesinos y los obreros.
En las siguientes semanas, la junta de Los Angeles envió su apoyo sólo en forma de telegramas felicitando a los Liberales por su victoria en Tijuana. Los Angeles Times emprendió una cruzada contra los Liberales refiriéndose a ellos como "filibusteros".
De hecho hubo un complot filibustero engendrado por el payaso buscador de publicidad, Dick Ferris. Ferris se ofreció públicamente a comprar Baja California al Presidente Diaz y crear un ejército para ir a Tijuana. Ferris al principio sugirió "República de Díaz" como el nombre potencial para su nueva posesión, en honor del Dictador. Más tarde cambió el nombre potencial por el de "República de Madero" cuando Diaz huyó de México y Madero, el "Apóstol de la Democracia," había ocupado la posición de presidente provisional en el recién formado gobierno de Ciudad de México. Ferris inventó una bandera para esta nueva república con una estrella blanca, barras rojas y un campo azul como un mal chiste. Cuando la limusina con chófer que llevaba esa bandera apareció por Tijuana, los rebeldes se enfurecieron tanto que desgarraron la bandera del capó de la limusina y la quemaron públicamente en la plaza municipal.
Ferris pronto sacó provecho de toda la prensa gratuita que había estado recibiendo por sus hazañas. Conjuntamente con su esposa actriz él hizo el papel de sí mismo en una ridícula obra titulada "El Hombre de México". Actuando delante de masas entregadas por toda la costa de oeste, una de sus grandes líneas dice "Hay barras alrededor de mí, pero no puedo tomar una bebida" (una referencia a su breve estancia en prisión).
Pryce cruzó la frontera para buscar el consejo de la junta de Los Angeles, dejando al General Jack Mosby a la cabeza de las fuerzas de Tijuana. Mosby declaró, "Los Liberales no crearán ninguna república nueva en Baja California". "Dick Ferris no tiene absolutamente nada que ver con el movimiento revolucionario y su presencia no es querida". "La lucha no va en interés de Dick Ferris y los capitalistas americanos sino solamente en interés de la clase obrera". Estas palabras son importantes pues se contradicen bien con las acusaciones de filibusterismo hechas por Los Angeles Times.
Información adicional revela la amarga verdad de que Ferris había estado en contacto con el fullero Pryce, y que había estado jugando con la idea de que se pudiera arreglar algún negocio turbio. También se reveló que cuando Pryce se fue, una parte del dinero del PLM desapareció con él. En sus contactos con Ferris, Pryce menospreció la voluntad y la conciencia política de las tropas Liberales y quedó muy sorprendido por su enojada respuesta a la bandera de Ferris. Pryce se distanció de toda implicación con el PLM en la batalla de Baja California y tomó un curioso desvío en su "papel", haciendo el papel de vaquero en varias películas de Hollywood, antes de regresar a las trincheras de la nueva Guerra Mundial.
La junta de Los Angeles, en la cima de su poderío militar entre abundantes oportunidades, hizo varias decisiones aciagas. La primera fue no apoyar a las tropas en México más consistentemente con municiones y armas. La segunda fue no ir personalmente a México para dar apoyo. Eso habría salvado a muchos de sus líderes de ser arrestados por la polícia de EU bajo acusaciones de quebrantar las leyes de neutralidad cuando cruzaban la frontera para tratar con la junta.
Las consecuencias de estas estrategias pobremente ideadas abrieron el camino para la reconquista de Tijuana por las antiguas tropas Federales de Diaz, ahora dirigidas por Madero el 17 de junio, y la disolución final de las Fuerzas Armadas del PLM por derrota y deserción.
Durante la debacle de la batalla de la reconquista de Tijuana, muchos Wobblies cruzaron la frontera, incluyendo al famoso Wobbly, compositor de canciones Joe Hill. El comandante Mosby, cabeza de la "Legión extranjera" Magonista,  fue arrestado y más tarde tras haber rehusado incriminar a Magón en los tribunales ejecutado por la infame "ley de fugas", que es una forma engañosa de encubrir un asesinato policial alegando que el prisionero trataba de escapar.
Cuando Madero comenzó a forzar el desarme de los grupos del PLM en su área si rehusaban unirse a él, Magón replicó en la edición del 25 de febrero de Regeneración, "Madero es un traidor para la causa de la Libertad". Esto creó demasiada confusión a ambos lados de la frontera y alineó a los potenciales partidarios socialistas que pensaban que la lucha contra Diaz era lo que tenía importancia. Ellos ahora se preocuparon de que Magón justamente usaría sus donaciones para fomentar el faccionalismo.
Cuando el poder de Ricardo Flores Magón comenzó a declinar seriamente, alguien dijo, "Haría falta un bosque de árboles para colgar a todos los Judas". Ciertamente, su propio hermano, Jesús, terminó uniéndose a las fuerzas gubernamentales de Madero contra las que Magón estaba peleando.
Las fuerzas Magonistas languidecieron en Mexicali por falta de apoyo serio, y finalmente se entregaron pacíficamente el 17 de junio. Cada hombre recibió $10, y los veteranos americanos recibieron su primera comida en varios días en un restaurante chino en Calexico. Muchos Wobblies cogieron el siguiente tren de carga para salir de la ciudad, con el peso de un futuro incierto. Los soldados mejicanos remanentes del PLM se dispersaron como mejor pudieron para fundirse en las aldeas rurales.
Magón había esperado que Baja California se convirtiese en el punto de partida de una revolución Anarquista Internacional, como escribió en septiembre de 1911 en el Programa del PLM. La junta no se movió lo suficientemente rápido para despachar al intrigante Pryce y tomar la iniciativa ofrecida por la victoria en Tijuana para tomar también Ensenada. Estos, junto con el fracaso de confrontar definitivamente los cargos de filibusterismo de una forma oportuna, fueron los defectos más grandes del PLM.
Los historiadores pasan demasiadas veces por alto el hecho de que el Partido Liberal tenía bandas de partidarios exclusivamente mejicanos por todo México que se levantaron en rebelión pero que fueron aplastados o elegidos (como en Veracruz y Oaxaca). La Campaña de Baja California tuvo un número más grande de extranjeros debido a su proximidad a la frontera. Las leyes de neutralidad fueron constantemente violadas por los oficiales de EU con las tropas de Diaz, y más tarde con las de Madero. Las leyes se utilizaron entonces selectivamente en contra de los rebeldes, haciéndoles difícil comprar comida o armas en los EU poco después de que la insurrección comenzara. La comunicación entre la junta de Los Angeles y las bases de Mexicali y Tijuana se hizo casi imposible.
Los escritores de historia mejicana como Knight y Crocroft han asignado el título "precursor de la revolución" a Magón. Sin las semillas del descontento que Regeneración sembraba, y la agitación de los activistas Liberales, la revolución habría llegado mucho más lentamente. El programa económico de Magón fue incorporado por Zapata, influenciando enormemente las secciones de la constitución de 1917 que trataban sobre los derechos de los trabajadores y los campesinos.
Magón ganó una victoria moral negándose a aceptar dinero del gobierno mejicano que podría haberle ayudado a pasar sus últimos días en la cárcel más confortablemente comprándole algunos objetos personales para su comodidad. El legado final de Magón iba a convertirse en un símbolo de alguien que nunca vendió sus ideales. Su respuesta al rechazar el dinero del gobierno mejicano merece la pena citarse entera como expresión de su postura:
 
"No creo en el Estado. Lucho por la hermandad universal del hombre. Considero al Estado una institución creada por el capitalismo para garantizar la subyugación y la explotación del pueblo. Todo dinero del Estado representa el sudor, la angustia y el sacrificio de los trabajadores. Si el dinero viniese directamente de los trabajadores, entonces lo aceptaría con mucho gusto y con orgullo porque son mis hermanos. "Cuando muera mis amigos quizá inscriban en mi tumba, ' Aquí yace un soñador, ' y mis enemigos podrían escribir, ' Aquí yace un loco, ' pero nadie podrá estampar la inscripción, ' Aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideales.'"




[1] NdeE: El PLM fundado en 1906, con la activa participación los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón. Los fundadores del PLM apuntaron en un primer momento a constituir una orgánica política que intentara recuperar el viejo ideal liberal mexicano de mediados del siglo XIX. Sin embargo los Flores Magón junto a varios núcleos militantes de todo el país fueron virando sus posturas hacia posiciones netamente clasistas de corte anarquistas. Esta tendencia ya hegemónica constituyó la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. A partir de mediados de la década del 1900 comenzaron los planteos teóricos y la planificación de lo que iba a ser la Revolución Mexicana. Fruto del protagonismo activo de sus militantes y del poder de percepción de los anhelos populares, los postulados del PLM arraigaron en la población y llegaron a dar impulso –además de la revolución de la Baja California- a la huelga minera de Cananea (Sonora) y textil de Río Blanco (Veracruz) así como la rebelión de Acayucan, Minatitlán y Puerto México. También estuvo presente el PLM en los levantamientos coordinados que promovían una revolución en todo el país.